lunes, 18 de enero de 2010

Las Pinturas del dolmen de la Santa Cruz


 POR EL CONDE DE LA VEGA DEL SELLA

Los motivos exclusivos de la ornamentación de la cabecera del dolmen son los zig-zas o líneas
quebradas y los triángulos; éstos, así como los que resultan de la intersección de líneas rectas que dan origen a cuadrados y romboedros,son los dibujos más rudimentarios y que con más facilidad pueden trazarse, cuando se trata de decorar una superficie dura por medio de un sílex o por cualquier otro procedimiento primitivo.

Esta ornamentación se encuentra ya en el Paleolítico en algunos huesos dibujados; en Mas de Azil aparece frecuentemente la línea quebrada, doble o sencilla, en los cantos pintados; en el Neolítico es uno de los motivos más usuales en el decorado de la cerámica, continuando después en la época de los metales.

Según LUIS SIRET , las series de zig-zas paralelas y las zonas de líneas quebradas, dirigidas alternativamente en uno y otro sentido, deben de ser interpretadas como el signo del agua, tal como se encuentra en Egipto, suponiendo que los triángulos son un derivado de la hachuela neolítica.

La piedra de la cabecera del dolmen, no es rectangular, por faltarle el ángulo derecho de la parte superior: Una especie de grieta que corre verticalmente, parece dividir la piedra en dos porciones desiguales; la de la derecha , de superficie más lisa, abarca algo más de los dos tercios de la anchura total, y en esta parte se perciben dos líneas quebradas o en zig-zas que corren verticalmente, cuyos entrantes y salientes coinciden y que han sido pintadas después de haberse efectuado en las piedras un raspado previo, que en el dibujo está representado con color blanco.

A derecha e izquierda de esta doble línea se encuentran una serie de triángulos o dientes de lobo (dents de loup), también en rojo, cuyas bases coinciden, en la derecha con el borde de la piedra y en la izquierda con la línea de la grieta, quedando cada uno de estos triángulos inscritos, dentro de uno de los ángulos que forman la línea quebrada correspondiente.


El otro tercio de la piedra de cabecera, situado a la izquierda del anterior, repite en rojo el mismo motivo, es decir, una línea quebrada y una serie de triángulos, cuyas bases coinciden con el margen izquierdo de la losa, e igualmente inscritos dentro de los ángulos de la línea quebrada.

Independientemente de esta pintura roja se percibe en ambos márgenes de la cabecera un nuevo dibujo en zig-zas, obtenido por medio del martillado de la piedra y que está representado en el grabado por el color blanco punteado y que ha sido producido con posterioridad al dibujo en rojo, puesto que, al pasar sobre éste, ha carcomido la pintura o la ha hecho desaparecer.

En el lado derecho consiste este martillado en una línea en zig-zas trazada sobre los triángulos, con los cuales no guarda relación. En la izquierda, esta línea es doble; una de ellas serpentea por la base de los triángulos de la grieta, mientras que la segunda se sobrepone, en sitios, a los triángulos del borde de la losa; como sucede en el margen izquierdo, estas líneas martilladas no guardan relación con el dibujo en rojo, y en este
lado se presentan algo más confusas, tal vez debido a que la superficie de la piedra en esta zona presentaba más rugosidades y se hicieron desaparecer martillando la piedra.


Así, pues, el decorado de la cabecera del dolmen resulta asimétrico y produce la impresión de que primitivamente se hubiese pintado sola la parte derecha lisa, y viendo el efecto antiestético de esta decoración, desplazada del centro, se hubiese completado repitiendo el motivo en la parte izquierda.


Aunque hemos dicho que la parte de dibujo martillado es posterior al rojo, como entre ambos trazados debe de mediar un tiempo relativamen te corto, para los efectos de este estudio, podemos considerarlos como sincrónicos

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