Reina de Leon. Fue hija del rey D. Pelayo, y no de D. Favila como muchos han creido: su padre la casó con D. Alfonso, hijo de D. Pedro, duque de Cantabria, descendiente de la casa real de Leovigildo y Recaredo, en quien concurrian ademas de tan insigne alcurnia, la nobleza del alma , la prudencia y el valor que, si son tan apreciables en todos tiempos, lo eran mucho mas en la primera época de nuestra reconquista. Muerto D. Favila ascendió al trono Doña Ermisenda en 739; y los cristianos que tenian bien conocida la pericia militar de D. Alfonso, le eligieron por principe, y es el primero de aquel nombre entre los reyes de Leon. No tardó D. Alfonso en mostrarse reconocido á los leoneses y justificar el acierto de su eleccion, pues se le vió reunir tropas y (segun la expresion del P. Florez), «como un rayo de la guerra descargar su fuerza irresistible sobre los pueblos dominados por los bárbaros, que arrancó de su tiránico dominio, haciendo á su mujer reina de muchas mas ciudades que su padre.»
Doña Ermisenda tuvo de D. Alfonso dos hijos que les sucedieron en el trono, y una hija; llamáronse Fruela, Vimarano y Adosinda: fue muy querida de sus vasallos por las excelentes prendas que la adornaban , y se hizo muy notable por su piedad y devocion. Fundó con su esposo el monasterio de San Pedro de Villanueva en memoria de la catástrofe que privó de la vida á su hermano D. Favila; y á la puerta del templo se veia esculpido este rey luchando con el oso. Doña Ermisenda murió hácia el año 757, siendo su pérdida muy sentida por todos sus súbditos. Acerca del lugar donde fue sepultada andan un tanto discordes los antiguos escritores. Sandoval cree que rey y reina fueron enterrados en el monasterio de San Pedro de Villanueva que habian fundado: Ambrosio Morales lo contradice; y en fin el obispo Sebastian asegura que fueron sepultados en el monasterio de Sta. Maria, territorio de Cangas, que segun el mismo maestro Florez debe ser el de Covadonga. — Doña Ermisenda fue muy estimada y respetada de su esposo: esto sin embargo no parece que aquel rey hacia un grande escrúpulo de faltar á la fidelidad conyugal; porque es sabido queD. Alfonso I tuvo un hijo natural (el famoso Mauregato) en una criada de la misma doña Ermisenda. Y debió esta buena reina ignorar por completo aquella circunstancia, puesto qfte ningun escritor indica que fuese turbada su paz doméstica por la menor desavenencia. .
Mostrando entradas con la etiqueta Reyes de cangas de Onis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reyes de cangas de Onis. Mostrar todas las entradas
martes, 28 de septiembre de 2010
miércoles, 14 de octubre de 2009
Príncipe de Asturias

Los orígenes del Principado de Asturias se remontan a los primeros años del siglo XIV, cuando, en las llamadas Asturias de Oviedo, se constituyó el primer gran señorío nobiliario para don Rodrigo Álvarez, que pasó a llamarse don Rodrigo Álvarez de las Asturias (utilizando en ocasiones el apellido "Álvarez-Nava", como equivalente al "Álvarez de las Asturias", por proceder don Rodrigo del solar de Nava, villa del Principado de Asturias). Al morir sin sucesión, pasó a don Enrique de Trastámara que, a su vez, lo cedió a un hijo bastardo: Alonso Enríquez. Durante el reinado de Juan I, el conde de Noreña protagonizó una serie de revueltas que decidieron al Rey a confiscar el señorío e incorporarlo a la Corona.
En 1388, a raíz del matrimonio acordado por el rey Juan I de Castilla y por Juan de Gante, duque de Láncaster entre sus respectivos hijos, el Infante don Enrique y doña Catalina (acuerdo de Bayona), para poner así fin a las pretensiones de los Lancaster a la corona de Castilla (como descendientes de Pedro I), se decidió que, así como en Francia los primogénitos de los reyes eran titulados Delfines y en Inglaterra Príncipes de Gales, en Castilla serían Príncipes de Asturias.
E otrosí pusieron e ordenaron los dichos rey don Juan e duque de Alencastre en sus tratos que el dicho infante don Enrique oviese titulo de se llamar principe de Asturias e la dicha infanta doña Catalina, princesa.
E otrosí pusieron e ordenaron los dichos rey don Juan e duque de Alencastre en sus tratos que el dicho infante don Enrique oviese titulo de se llamar principe de Asturias e la dicha infanta doña Catalina, princesa.
El título de Príncipe de Asturias en adelante sería ostentado por el heredero de la Corona de Castilla y de España.
En los primeros tiempos de la institución de Príncipe de Asturias no fue un simple título de honor, pues el territorio asturiano les pertenecía como patrimonio. La persona a la que se le otorgaba este título podía nombrar jueces, alcaldes, etc., que gobernaban el Principado en representación de su Señor. Esta situación cambió con los Reyes Católicos, que redujeron el título de Príncipe de Asturias a una condición honorífica, carácter que se mantuvo con los reyes de la Casa de Austria y con la dinastía de los Borbones
viernes, 24 de julio de 2009
SEPULCROS DE D.ALFONSO I Y DE DON PELAYO

El enterramiento y huesos del Rey Don Alonso el Católico.
Está sepultado el Rey Don Alonso el Católico juntamente con la Reyna Ermesenda, su muger, en el Monasterio de Santa María en el territorio ó tierra de Cangas. Estas son palabras del Obispo Sebastiano de Salamanca, de quien las tomáron sin mudar nada los dos de Beja y Astorga, y despues todos los demas. Este Monesterio es el de Covadonga: pues en todo aquello de Cangas no hay otro Monesterio de nuestra Señora , ni hay memoria ni sitio donde lo haya habido. Mas claro lo dice el libro viejo del Coro de Covadonga , de que ya en el enterramiento del Rey Don Pelayo decíamos. Lo que allí está escrito en latín es esto, fielmente trasladado en castellano. Despues de la muerte del Rey Don Favila , sucedió en el Reyno Don Alonso , que es llamado el Católico. Reynó diez y nueve años, y acabó su vida dichosamente en paz , y está sepultado juntamente con la Reyna Ermesenda, su muger, en el territorio de Cangas, en el Monesterio de Santa María de Covadonga. Esto no hay duda sino que lo escribió algun Clérigo de aquella Iglesia quatrocientos años ha, que lo sabía y lo veia de ordinario , y juntándolo con el autoridad del Obispo de Salamanca , que nació pocos años despues de la muerte deste Rey , ó algo ántes , hacen en esto toda buena certidumbre , y el olvido de los naturales de por allí, que no saben agora esto , no es de maravillar, por estar persuadidos, que allí no hay otra sepultura real sino la de Don Pelayo, mostrando la deste Rey suyerno por ella. Teniendo pues por la sepultura del Rey Don Pelayo la que está en la Capilla Mayor , por las razones que en su lugar se truxéron, se debe tener por cierto que es la del Católico la que está al cabo de la Iglesia frontero del Altar Mayor en una cobacha ó pequeña cueva. Esta cueva y el sepulcro que está dentro della tienen tanta braveza , que verdaderamente me pusiéron espanto al mirarlos. La cueva no parece toda natural, sino labrada en partes. Anda mal un hombre enhiesto en ella, y tiene hasta diez y seis pies en . largo, y seis en ancho. Por medio de toda ella á la larga está un lucillo de piedra lisa con su cubierta toda de una pieza, de quatro pies en ancho á la cabeza, y dos á los pies , como ataud , sino que la cubierta es llana, y no tumbada. Su largo es de doce pies , y tres en alto, poniendo verdaderamente admiracion y horror con ésta su grandeza, que parece sepultura para un Gigante.
Y el Rey Don Alonso era sin duda alto en demasía , así que hubo menester todo aquel espacio de sepultura. Porque alguna vez se ha sacado un hueso suyo de canilla del muslo, por un agujero que está en la piedra, y como á mí me contaron personas .deautoridad (que lo viéron) puso admiracion su grandeza desmesurada Midiéronla con un Hidalgo de Asturias , que estaba presente, y tenia mayor estatura que la de los que comunmente son muy altos, y el hueso mostró á proporcion , que el Rey había sido mas alto que aquel Hidalgo quatro dedos. El mismo me lo contó, entre otros que me lo afirmáron. De la Reyna su muger no parece allí sepultura, y la grandeza y anchura de la de su marido puede hacer bien verisímil, que están allí ambos juntos.
domingo, 21 de septiembre de 2008
Fruela I "el Cruel"
Hijo de Alfonso I "el Católico" y Ermesinda reinó en Asturias desde el 757, un año más tarde de la llegada del emir de Córdoba a Córdoba Abd al-Rahman I.
Padeció en su reinado muchos movimientos revolucionarios por parte de los alaveses, de los gallegos incluso de su propio hermano Vimarano a quien mató.
Prohibió casarse a los clérigos y reformó el clero.
Fruela I se casó con una alavesa llamada Munia de quien tuvo cuatro hijos conocidos: Aurelio, Vermudo I "el Diácono", Rodrigo Froilaz y Numabela de Cantabria.
Fruela I se casó con una alavesa llamada Munia de quien tuvo cuatro hijos conocidos: Aurelio, Vermudo I "el Diácono", Rodrigo Froilaz y Numabela de Cantabria.
Fruela I "el Cruel" fue asesinado por la nobleza en Cangas de Onís siendo sucedido por su primo Aurelio.
Dice la Leyenda que Fruela I estando de caza y disponiéndose a comer con los amigos fue preguntado por dónde iba a instalar la Corte y dijo: “Ubi edo” (latín) “donde como” .
El hijo mayor de Alfonso I, valeroso en las armas y severo en el trato, continuó la tarea de su padre. Sofocó una sublevación de los vascones, de donde trajo como botín a Munia (Munina, para otros), de noble familia, con la que se casó y de la cual nació el que luego sería Alfonso II el Casto y doña Jimena, madre de Bernardo Carpio. Durante su reinado, se fundó la ciudad de Oviedo (Ovetao) por mediación del abad Máximo y su sobrino Fromestano y persistieron las nuevas y buenas relaciones entre la Iglesia astur y sus gobernantes. Fruela no tuvo buen fin de sus días; habiendo asesinado a su hermano Vimarano, y con los nobles descontentos, nombró sucesor a Bermudo, hijo del fallecido, pero una conjura acabó con su vida siendo asesinado en Cangas de Onís y subiendo al trono su primo Aurelio.Los cuerpos del rey Fruela y su esposa Munia, reposan en la catedral de Oviedo.
Aurelio
Aurelio
domingo, 2 de septiembre de 2007
Rey Favila

Favila será rey desde el 737, año de la muerte de su padre Don Pelayo, hasta el 739, año en que muere devorado por un oso, cuando estaba de caza. Este hecho, ha sido, sin duda, el que ha dado “fama” a este rey. No obstante algunos historiadores sostienen la posibilidad de que este relato no fuera verídico, sino que la muerte de Favila fuese obra de algún noble con ansias de poder. No olvidemos que la usurpación del trono por asesinato era algo común entre los visigodos. Estuvo casado con Froiliuva, con la que tuvo hijos, de los que desconocemos su destino.
Apenas una inscripción en una piedra recuerda actualmente el lugar donde se produjeron el ataque osuno al rey de la Monarquía asturiana y su muerte
viernes, 31 de agosto de 2007
Don Pelayo


Don Pelayo es uno de los personajes más enigmáticos de nuestro pasado.
A su reconocido papel al frente de la resistencia cristiana frente al dominio musulmán, se le opone un desconocimiento prácticamente total sobre su trayectoria, que ha llegado a nuestros días enturbiada por la manipulación posterior que las Crónicas hicieron de su figura, hasta convertirla en el origen legendario de la Reconquista.
A su reconocido papel al frente de la resistencia cristiana frente al dominio musulmán, se le opone un desconocimiento prácticamente total sobre su trayectoria, que ha llegado a nuestros días enturbiada por la manipulación posterior que las Crónicas hicieron de su figura, hasta convertirla en el origen legendario de la Reconquista.
Para entender la figura de Don Pelayo, es necesario conocer el pasado inmediatamente anterior a su aparición en el panorama histórico. Los musulmanes, al frente de Tariq, habían derrotado a las huestes godas de Rodrigo en la batalla de Guadalete, librada en el año 711. Su expansión por la península fue rápida, propiciada por el colaboracionismo de la nobleza hispana, cuya gran mayoría prefirió someterse a los invasores a cambio de mantener el poder sobre sus territorios, y por la escasa oposición de la Iglesia, bajo el control del arzobispo de Toledo.
Durante los primeros años, la ocupación del territorio no fue total. Los musulmanes se asentaron en Andalucía, Levante y el Valle del Ebro, mientras que en el resto de la península establecieron guarniciones cuya función era la de recaudar tributos y lanzar campañas para recordar su presencia, que tuvo su límite septentrional en el inicio de la cordillera cántabro-pirenaica.
Es precisamente en este territorio, dominado por astures, cántabros y vascones, escasamente romanizado y ajeno a la ocupación visigoda, donde se fraguará el germen de la resistencia al nuevo enemigo, que la despreció considerándola "una treinta de asnos salvajes", en palabras del cronista árabe Al-Maqqari.
Durante los primeros años, la ocupación del territorio no fue total. Los musulmanes se asentaron en Andalucía, Levante y el Valle del Ebro, mientras que en el resto de la península establecieron guarniciones cuya función era la de recaudar tributos y lanzar campañas para recordar su presencia, que tuvo su límite septentrional en el inicio de la cordillera cántabro-pirenaica.
Es precisamente en este territorio, dominado por astures, cántabros y vascones, escasamente romanizado y ajeno a la ocupación visigoda, donde se fraguará el germen de la resistencia al nuevo enemigo, que la despreció considerándola "una treinta de asnos salvajes", en palabras del cronista árabe Al-Maqqari.
Las Crónicas medievales, que se han de analizar con cautela, coinciden en señalar el pasado nobiliario de Pelayo. La Najerense y la Rotense le presentan como espadero de los reyes Witiza y Rodrigo, es decir, miembro de su guardia personal. Ya en el siglo XIII, Lucas de Tuy nos amplía esta información, asegurando que era nieto del monarca Chindasvinto e hijo de Favila, por lo que estaría emparentado con Rodrigo, que a su vez era hijo de Teodrofredo, hermano del padre de Pelayo. Es decir, su pasado era completamente visigodo.
Siguiendo esta línea, cabe pensar que Pelayo, tras la derrota de Guadalete, se replegase hacia el norte con un contingente de nobles afines en busca de un terreno más propicio. El cronista Al-Maqqari, así nos lo explica "no había quedado más que la roca donde se refugió el rey llamado Pelayo con trescientos hombres". Allí debió de granjearse la confianza de los pueblos norteños, que sirvieron para potenciar sus huestes.
Sea como fuere, se acepta que Pelayo fue nombrado rey en el año 718, fecha que se considera como el inicio del reino astur, con capital en Cangas de Onís. En la actualidad, cerca de Cordiñanes, en dirección a Caín, existe una ermita a la sombra del argayo Bermejo, cuya advocación es la Virgen de la Corona. Todos los 8 de septiembre acuden a ella vecinos de la zona en una romería para rememorar los acontecimientos que acabaron en la batalla de Covadonga, lo que ha conducido a la profesora Margarita Torres a asegurar que pudo ser allí donde se celebró la unción del nuevo monarca.
Cabe pensar que sus primeros años de mandato se enfocaron a organizar la resistencia. Sin embargo, las Crónicas vuelven a sembrar de niebla los hechos históricos, ya que tanto la Najerense como la Rotense aseguran que el motivo por el que Pelayo se enfrentó a los musulmanes no fue otro que el intento del gobernador de Ieione, Munuza, de desposarse con su hermana, para lo que le envió a Córdoba. A su vuelta, el monarca astur se negó a consentir la unión, por lo que el musulmán trató de apresarlo. Sus intenciones fueron declaradas por un amigo a Pelayo, que corrió a refugiarse en el monte Auseva, en una gran cueva, donde finalmente se acabó librando la legendaria batalla.
Sea como fuere, se acepta que Pelayo fue nombrado rey en el año 718, fecha que se considera como el inicio del reino astur, con capital en Cangas de Onís. En la actualidad, cerca de Cordiñanes, en dirección a Caín, existe una ermita a la sombra del argayo Bermejo, cuya advocación es la Virgen de la Corona. Todos los 8 de septiembre acuden a ella vecinos de la zona en una romería para rememorar los acontecimientos que acabaron en la batalla de Covadonga, lo que ha conducido a la profesora Margarita Torres a asegurar que pudo ser allí donde se celebró la unción del nuevo monarca.
Cabe pensar que sus primeros años de mandato se enfocaron a organizar la resistencia. Sin embargo, las Crónicas vuelven a sembrar de niebla los hechos históricos, ya que tanto la Najerense como la Rotense aseguran que el motivo por el que Pelayo se enfrentó a los musulmanes no fue otro que el intento del gobernador de Ieione, Munuza, de desposarse con su hermana, para lo que le envió a Córdoba. A su vuelta, el monarca astur se negó a consentir la unión, por lo que el musulmán trató de apresarlo. Sus intenciones fueron declaradas por un amigo a Pelayo, que corrió a refugiarse en el monte Auseva, en una gran cueva, donde finalmente se acabó librando la legendaria batalla.
La batalla de Covadonga
Hacia el año 722, ante la situación generada en el norte, Tariq envió un ejército liderado por Alkama para socorrer al gobernador Munuza frente a los levantiscos astures. La batalla acabó con la huida de las tropas invasoras, que no pudieron vencer la resistencia de los aguerridos norteños, conocedores del terreno y sabedores de la importancia del triunfo para mantener su independencia. Dice la leyenda que Pelayo persiguió al ejército derrotado hasta la ciudad de León, en cuyas proximidades, en los llanos de Camposagrado, volvió a vencer a los huidos.
Como fruto del matrimonio de Pelayo con Gaudiosa nacieron Ermesinda, futura esposa de Alfonso I, y Favila, que le sucedió tras su muerte por enfermedad en el año 737
(Autor del artículo/colaborador de ARTEGUIAS: Mario Agudo) www.arteguias.com
Suscribirse a:
Entradas (Atom)