
jueves, 29 de enero de 2009
miércoles, 28 de enero de 2009
ASTURIAS acude con sus ‘Rutas Gastronómicas de los Alimentos del Paraíso’
El Principado acude a FITUR’09 con importantes novedades, especialmente en el apartado gastronómico, con nuevas y atractivas rutas temáticas. Además, la Feria acogerá la presentación de su nueva campaña turística.
La participación de Asturias en la próxima edición de la Feria Internacional de Turismo girará en torno a tres ejes fundamentales: las ‘Rutas Gastronómicas de los Alimentos del Paraíso’, que constituyen cinco atractivas maneras de conocer el patrimonio gastronómico asturiano; su nueva campaña turística, así como la candidatura de sus principales poblaciones a la Capitalidad Europea de la Cultura.
Las ‘Rutas Gastronómicas de los Alimentos del Paraíso’ son en total cinco: Ruta del Queso Cabrales, Ruta del Queso Afuegal’ Pitu, Ruta del Queso Casín, Ruta de la Sidra y, finalmente, la Ruta del Vino de la Tierra de Cangas. Se trata de un proyecto a través del cual se promocionará Asturias como destino gastronómico único, pleno de excelencias y posibilidades infinitas.
La gran repercusión de la Feria Internacional de Turismo la convierte en el escenario perfecto para dar a conocer la nueva campaña turística que el Principado pondrá en marcha en 2009 y que tiene como principal objetivo poner en valor Asturias como destino turístico. Todos los profesionales y visitantes en general de FITUR tienen una ocasión perfecta para conocer la nueva concepción turística asturiana.
Finalmente, el otro gran eje de la promoción de esta región en la Feria es la candidatura de Ciudades de Asturias, formada por Gijón, Oviedo y Avilés, a la Capitalidad Europea de la Cultura 2016. En dicha acción se incidirá en las potencialidades de Asturias en materia de turismo cultural. Ésta y el resto de actividades promocionales tendrán lugar en un stand funcional y de avanzado diseño que evoca el paraíso natural asturiano.
Pabellón 9, Stand 9C05
www.infoasturias.com
La participación de Asturias en la próxima edición de la Feria Internacional de Turismo girará en torno a tres ejes fundamentales: las ‘Rutas Gastronómicas de los Alimentos del Paraíso’, que constituyen cinco atractivas maneras de conocer el patrimonio gastronómico asturiano; su nueva campaña turística, así como la candidatura de sus principales poblaciones a la Capitalidad Europea de la Cultura.
Las ‘Rutas Gastronómicas de los Alimentos del Paraíso’ son en total cinco: Ruta del Queso Cabrales, Ruta del Queso Afuegal’ Pitu, Ruta del Queso Casín, Ruta de la Sidra y, finalmente, la Ruta del Vino de la Tierra de Cangas. Se trata de un proyecto a través del cual se promocionará Asturias como destino gastronómico único, pleno de excelencias y posibilidades infinitas.
La gran repercusión de la Feria Internacional de Turismo la convierte en el escenario perfecto para dar a conocer la nueva campaña turística que el Principado pondrá en marcha en 2009 y que tiene como principal objetivo poner en valor Asturias como destino turístico. Todos los profesionales y visitantes en general de FITUR tienen una ocasión perfecta para conocer la nueva concepción turística asturiana.
Finalmente, el otro gran eje de la promoción de esta región en la Feria es la candidatura de Ciudades de Asturias, formada por Gijón, Oviedo y Avilés, a la Capitalidad Europea de la Cultura 2016. En dicha acción se incidirá en las potencialidades de Asturias en materia de turismo cultural. Ésta y el resto de actividades promocionales tendrán lugar en un stand funcional y de avanzado diseño que evoca el paraíso natural asturiano.
Pabellón 9, Stand 9C05
www.infoasturias.com
lunes, 26 de enero de 2009
Poesia a los alimentos asturianos
Coleceión de Poesias En Dialecto Asturiano, impresas en 1839 por D. Benito González,
Con abundancia no escasa
Escanda . trigu y centenu ,
Maíz , panizu y cebada .
Sobre todo de maíz ,
Lo más d' Asturies abasta .
Con él se facen boroñes
Que crien xente tan guapa ,
Como denyure se topa
Per esa tierra á la llarga :
Cuando falta la boroña
Una rosquia s' amasa ,
Y con el rescaldu en llar
Se cuez de pronto y se pasa .
Del maíz salen también
Les farrapes , cosa guapa ;
No hay comida más sabrosa
Una mañana xelada ,
Si con lleche s' acompanguen
Y están blandies como ñata .
¿ Y con qué se cría el gochu
Que tien aquesto d' untaza
Y á los probes aldeanos
Ye lo que yos fay la barba ,
Si non ye con el maíz
De que hay tanta abundancia ?
Agora l' otra simiente ,
Que acá llamamos escanda ,
Fai un pan corno una flor
Q' está bailando na palma .
Garbanzos acá ñon pinten ;
Quédense como arbeyaca .
Pero tenemos arbeyos
Y chichos en cualquier faza :
Hay fréxoles, arXelines ,
Navos , castañes de Francia ,
Herees , coliflor , repollos ,
Cenahories , bona-dama ,
Aleachofes, cherivíes ,
Verenxenes , verdoliaga,
Perexil , ayos , cebolles ,
Fabes de Mayo , patata ,
Calabazones y fabes ,
Panizu , miyu , centenu , ( * )
En fin , de toda metralla .
Nin falta el melón tampocu ,
El pepín , la calabaza
Y el pimientu cebollón ,
Y el que como fuebu abrasa .
Pa la mesa de señores
Y para fer ensalada ,
Hay espárragos, llechugues ,
Escaroles , bona-dama ,
Perexil del mar , tomates ,
Espinaques y mostaza .
Diga agora so mereé
Si aquesto he cosa de gaita
Para que aquesti país
Por afamiadu se hábia .
¿ Pos de carnes ? ¡ Xesucristo !
Nunca mal sobre min caiga,
Ni non ye la que abastez
Nuestra tierra media España .
Por q ' hai carne de carneru ,
De güe , ternera y de vaca ,
De cabra , castrón, cabritu,
De gochín, gochu y marrana ;
Y todu con tantu excesu
Que Castía aquí lo carga ,
En cecina y en tocín
Y.. pardieces , ñon mui cara .
Tamién tenemos gallines ,
Pavos, palombos á manta ,
Capones , gansos , coríos.
Y d ' animales de caza,
Hay la lliebre en cualquier matu
La perdiz en cualquier bárdia ,
La arcea en cualquier regón ,
El tordu en cualquier rimada ,
La corníz en cualquier sucu ,
El torcaz en cualquier rama ,
El glayu en cualquier camín ,
Y el picu en cualquier furaca .
Y de les aves del mar
Tópense en cualquier regata
El carabán , el coríu ,
El cuervu marín , la garza ,
El gansu , la gallineta .
El mazaricu , la gacha ,
El oliancu , el estornín,
El coriín de l' Irlanda .
de mar y tierra tamién
Hay páxaros para xaula :
El silgueru , el ruiseñor ,
El malvís y la calandria ,
Q' he gusto é nes carbayeres
Oílos pe la mañana .
Cuando por el Mayu canten *
Al bon día l' alborada .
Si ye de caza mayor
En cualquier fondigonada
Hay xabalinos Uin grandes
Que puestos e na palanca ,
Apuxen per sostenelos
l lomes de bona puxanza.
Hay osos , y angunu entr' ellos
Que los caxellos abrasa :
Les aveyes bien lu piquen ,
Pero con todu ño escarma .
Y quier ver que entamu den
El malditu de la trampa
Para comeyos la miel ?
Con el caxellu s' abraza ,
Y sufriendo los guixones ,
Ya d' esta que lu taraza
En focicu , y,i de l' otra
Que lu pica na garganta ,
Aquella nun corbión .
Aquest' otra nuna yarga ,
Vase gufando hácia el riu,
Y alli el caxellu se zampa ,
Y afogades les aveyes ,
La miel ( ¡ mal bregon ) ! se papa .
D ' estos hay muchos , Señor ,
Y unes besties son tan bravas ,
Que si s' agarren d' un árbol
Danguna vez y se enfadan ,
Co les uñes nun instante
Como un paliquín la esgañan .
Y anque i tiren con dos bales
¿ Piensa que mareha ? non mareha ,
Que bien á buscar el tiru
Del fogón pe la llapada .
Del robezu , más gustosa
Y segura ye la caza :
Pe los cerros y les sierres
E nes pigurutes anda ,
Y lixcru com' el vientu
Sin tocar al suelu , salta ,
Salvando los pereipicios
Y sorviendo las distancias .
Esguilando pe les peñes
Tien q' andar el que los caza ,
Más en el aire que en tierra ,
Y cuando con elli enllana
Amechai un par de bales .
Y taramingai !a llana ,
Y el animal arrollando
Per una cuesta emprimada
A picos picaños vien
Fasta dar é na llanada .
Non falten llobos y corcios ,
Y otra muncha cafarnaya
De venados y llebratos ,
Que los eros nos abrasan .
¿ Y el pescadu ? Como estamos
Aqui á la llengua del agua ,
Lu tenemos á porrillu ,
Fresco como el sol del alba ,
Q ' esto ye comer pescadu ,
Lo demás ye patarata .
¡Oh! como en Madril lu vieren !
Voto y ño á tal! que plásmaran .
Aca hai salmon como cuchu
En Rivadesella y Pravia ,
Que sangra de puru frescu
Pe la boca y pe la galla .
Hay pescades como borra ,
Xardón á taca reteca ,
Cóngrios á trompa talega ,
Besugos á farta farta ,
Meros á tente bonete .
Aguyes á vati barra,
Morenes á zurriburri ,
Sardina á vela y dexala,
Les mielgues á halagares ,
Cazón y xardes sin tasa ,
Les rayes á goxa llena ,
Barbos á pala cargada ,
Y otru sin fin de pescadu ,
Que non sé como se llama ,
Que á non ser que los arieros ,
( Esos de braga atacada )
Acuden acá por ello
Com ' utres á la carnada ,
Para llevalo á Castía ,
A Rlosccu y Villada ,
Bien pudiéramos estrar
Con pescadu la corrada .
Les llangostes y llocantos ,
Centollos y ñoeles , fasta
Empapizamos con elles .
Ora tras de cualquier llastra
Berverichos y percebes ;
En cualquier pedreru ó playa ,
Moreiones y aleareinos ,
De vígaros muncha castra ,
Llámpares , ostres y almex'es :
Y para pescar con caña
Con ñasa, refuelle ó rede ,
Con traína ó con tarrafa ,
Hay llovina de á dos tereies .
Anguila de más de á vara ,
Como bárganos llamprees ,
Y truches como una estaca ;
Soyes como la solera
De una panera mediana ;
Munchos más pescados hai ,
Cuntálos ye cuenta llarga .
i Y de frutes ? ¡ Dios m' asista !
Yo ñon puedo numeralas ;
Porque país por país
Naide al Principadu iguala ;
Pos hai ñisos , cerigüeles ,
Y prunos , q' en una plaza,
Dan por un ochavu á un ñeñu
Una montera apiñada:
Hay figos de San Miguel,
De San Xuan exhorbitancia ,
Albaricoques , marmiellos ,
Peruyes , pera , manzana ,
El cadápanu , el albornin ,
El llimón y la naranxa ,
La castaña , la cereza ,
La guinda , la ñuez , la ablana,
El arándanu , el brusel,
El mirándanu y granada ,
El meleotón , el duraznu ,
El piescu en grandura tanta ,
Que son como la cabeza
D' una ñeñina tamaña ;
Damascu como dos puños ,
Pavía cora' una xarra,
El cidron y la grosella ,
La llima dulee y la amarga ,
Piñones y figos chumbos ,
Como los de l' otra banda ,
Recimos blancos y ñegros ,
Y la mora colorada .
Vamos , dígame en concencia ; i Tanta fruta non lu plasma ? Pos ñon ye lo más aquesto ; Lo que más asombru causa
E que cada triba d' estes ,
O tres munches so si abraza .
Porque á parte cerigüeles ,
Pera, cereza y castaña ,
Que d' elles hay munches castes ,
Tenemos de la manzana ,
Ranetes blanques y pardes .
La tardía y la temprana .
Camoeses , de rabu-llongu ,
Les de San Pedru y de bara ;
De balsaín , vizcaines ;
Peros d' inviernu y de alba ,
De ñuera , panera , Infiestu ,
Balvonis , prieta , mesada .
De coloradina , d' osu ,
Carniadu , carne de vaca ,
Carabiones , de caleyu ,
Repinaldes y d' escanda ,
Picones y castellanes ,
Ramones , y ñuera blanca ;
De pardona , de Bilbao .
De San Xuan y de monsaca ,
De Ana Menendi, de Aldonza .
Y otres de triba tan basta ,
Que por ser incinerables ,
Ye imposible ñumeralas .
Y , crea , que no hay denyure
Manzana más sazonada .
¡ Oh , si vusté per el otoñu
Hácia acá se cmpobinára ,
Cuando cuerre el maravayu
De la cosecha , ablucára l
Pos viera montones tales
D' elles po las pumaradas ,
Que pensára en so concencia
Que d' oro yeren y grana ,
Salpicadines de pelres ,
Co les gotes de orbeyada :
Y mire, i habín saber
Como algairc y miel rosada ,
Si dempués de sazonades
Quiciavos les aprobára .
¡ Qué sidre d' elles se fai!
¡ Que sabrosa . que dorada !
¡ Y como el cuerpu callenta !
¡ Cómo refocila l' alma !
El que emburrió dos pucheres ,
Quedóse com' una pascua ,
Falatible y gayasperu,
Sin sede n' una semana .
Y non piense : que ella sola ,
Enriquez al que la iaga ,
Da don al que no lu tien
Y horros y cases llevanta .
Y si tantu la empondero ,
Non ye por que á min me cuaca .
Que non fora cosa bona
Dase á ella una rapaza ,
Nin conveniencia ternía
Si á bebela s' avezara .
Para min munchu meyor Cincuenta veces ye el agua : En todes partes s' atopa Tan fresca , elara y delgada , Tan gastiza de comida Que naide d' ella se farta . Non hay monte que non lleve Un regatu á la llanada ; Nin peña que non dé un chorru , Ni sin fontica la llastra . Atopa vusté les fuentes Que parecen pura plata , Allá en el más altu picu , Como na fondrigonada . Nos en pocu les tenemos A causa de so abundancia , Que solu puede apreciales El que conoza so falta . Pero si en Madril y en Caid Ansí manaren, ( ¡ caramba ! ) Naide al serviciu de Dios Deseara otra ganancia . Tamién tenemos acá, Fuentes de ñatura tala Que gorgoliten salmoria , La que munchu meyor sala Una fornada de pan Que la que del mar se saca . r Y qué diré de les Caldes ? i Y qué de la Fuente Santa ? Borboten agua caliente Que ansina el pelleyu escalda , Como la que sal del fuegu, Si en ella angunu se baña ; Y para el que tien gorguyos Pal romatismu y la sarna , Pal estómagu toidu , Ye melecina probada .
Con abundancia no escasa
Escanda . trigu y centenu ,
Maíz , panizu y cebada .
Sobre todo de maíz ,
Lo más d' Asturies abasta .
Con él se facen boroñes
Que crien xente tan guapa ,
Como denyure se topa
Per esa tierra á la llarga :
Cuando falta la boroña
Una rosquia s' amasa ,
Y con el rescaldu en llar
Se cuez de pronto y se pasa .
Del maíz salen también
Les farrapes , cosa guapa ;
No hay comida más sabrosa
Una mañana xelada ,
Si con lleche s' acompanguen
Y están blandies como ñata .
¿ Y con qué se cría el gochu
Que tien aquesto d' untaza
Y á los probes aldeanos
Ye lo que yos fay la barba ,
Si non ye con el maíz
De que hay tanta abundancia ?
Agora l' otra simiente ,
Que acá llamamos escanda ,
Fai un pan corno una flor
Q' está bailando na palma .
Garbanzos acá ñon pinten ;
Quédense como arbeyaca .
Pero tenemos arbeyos
Y chichos en cualquier faza :
Hay fréxoles, arXelines ,
Navos , castañes de Francia ,
Herees , coliflor , repollos ,
Cenahories , bona-dama ,
Aleachofes, cherivíes ,
Verenxenes , verdoliaga,
Perexil , ayos , cebolles ,
Fabes de Mayo , patata ,
Calabazones y fabes ,
Panizu , miyu , centenu , ( * )
En fin , de toda metralla .
Nin falta el melón tampocu ,
El pepín , la calabaza
Y el pimientu cebollón ,
Y el que como fuebu abrasa .
Pa la mesa de señores
Y para fer ensalada ,
Hay espárragos, llechugues ,
Escaroles , bona-dama ,
Perexil del mar , tomates ,
Espinaques y mostaza .
Diga agora so mereé
Si aquesto he cosa de gaita
Para que aquesti país
Por afamiadu se hábia .
¿ Pos de carnes ? ¡ Xesucristo !
Nunca mal sobre min caiga,
Ni non ye la que abastez
Nuestra tierra media España .
Por q ' hai carne de carneru ,
De güe , ternera y de vaca ,
De cabra , castrón, cabritu,
De gochín, gochu y marrana ;
Y todu con tantu excesu
Que Castía aquí lo carga ,
En cecina y en tocín
Y.. pardieces , ñon mui cara .
Tamién tenemos gallines ,
Pavos, palombos á manta ,
Capones , gansos , coríos.
Y d ' animales de caza,
Hay la lliebre en cualquier matu
La perdiz en cualquier bárdia ,
La arcea en cualquier regón ,
El tordu en cualquier rimada ,
La corníz en cualquier sucu ,
El torcaz en cualquier rama ,
El glayu en cualquier camín ,
Y el picu en cualquier furaca .
Y de les aves del mar
Tópense en cualquier regata
El carabán , el coríu ,
El cuervu marín , la garza ,
El gansu , la gallineta .
El mazaricu , la gacha ,
El oliancu , el estornín,
El coriín de l' Irlanda .
de mar y tierra tamién
Hay páxaros para xaula :
El silgueru , el ruiseñor ,
El malvís y la calandria ,
Q' he gusto é nes carbayeres
Oílos pe la mañana .
Cuando por el Mayu canten *
Al bon día l' alborada .
Si ye de caza mayor
En cualquier fondigonada
Hay xabalinos Uin grandes
Que puestos e na palanca ,
Apuxen per sostenelos
l lomes de bona puxanza.
Hay osos , y angunu entr' ellos
Que los caxellos abrasa :
Les aveyes bien lu piquen ,
Pero con todu ño escarma .
Y quier ver que entamu den
El malditu de la trampa
Para comeyos la miel ?
Con el caxellu s' abraza ,
Y sufriendo los guixones ,
Ya d' esta que lu taraza
En focicu , y,i de l' otra
Que lu pica na garganta ,
Aquella nun corbión .
Aquest' otra nuna yarga ,
Vase gufando hácia el riu,
Y alli el caxellu se zampa ,
Y afogades les aveyes ,
La miel ( ¡ mal bregon ) ! se papa .
D ' estos hay muchos , Señor ,
Y unes besties son tan bravas ,
Que si s' agarren d' un árbol
Danguna vez y se enfadan ,
Co les uñes nun instante
Como un paliquín la esgañan .
Y anque i tiren con dos bales
¿ Piensa que mareha ? non mareha ,
Que bien á buscar el tiru
Del fogón pe la llapada .
Del robezu , más gustosa
Y segura ye la caza :
Pe los cerros y les sierres
E nes pigurutes anda ,
Y lixcru com' el vientu
Sin tocar al suelu , salta ,
Salvando los pereipicios
Y sorviendo las distancias .
Esguilando pe les peñes
Tien q' andar el que los caza ,
Más en el aire que en tierra ,
Y cuando con elli enllana
Amechai un par de bales .
Y taramingai !a llana ,
Y el animal arrollando
Per una cuesta emprimada
A picos picaños vien
Fasta dar é na llanada .
Non falten llobos y corcios ,
Y otra muncha cafarnaya
De venados y llebratos ,
Que los eros nos abrasan .
¿ Y el pescadu ? Como estamos
Aqui á la llengua del agua ,
Lu tenemos á porrillu ,
Fresco como el sol del alba ,
Q ' esto ye comer pescadu ,
Lo demás ye patarata .
¡Oh! como en Madril lu vieren !
Voto y ño á tal! que plásmaran .
Aca hai salmon como cuchu
En Rivadesella y Pravia ,
Que sangra de puru frescu
Pe la boca y pe la galla .
Hay pescades como borra ,
Xardón á taca reteca ,
Cóngrios á trompa talega ,
Besugos á farta farta ,
Meros á tente bonete .
Aguyes á vati barra,
Morenes á zurriburri ,
Sardina á vela y dexala,
Les mielgues á halagares ,
Cazón y xardes sin tasa ,
Les rayes á goxa llena ,
Barbos á pala cargada ,
Y otru sin fin de pescadu ,
Que non sé como se llama ,
Que á non ser que los arieros ,
( Esos de braga atacada )
Acuden acá por ello
Com ' utres á la carnada ,
Para llevalo á Castía ,
A Rlosccu y Villada ,
Bien pudiéramos estrar
Con pescadu la corrada .
Les llangostes y llocantos ,
Centollos y ñoeles , fasta
Empapizamos con elles .
Ora tras de cualquier llastra
Berverichos y percebes ;
En cualquier pedreru ó playa ,
Moreiones y aleareinos ,
De vígaros muncha castra ,
Llámpares , ostres y almex'es :
Y para pescar con caña
Con ñasa, refuelle ó rede ,
Con traína ó con tarrafa ,
Hay llovina de á dos tereies .
Anguila de más de á vara ,
Como bárganos llamprees ,
Y truches como una estaca ;
Soyes como la solera
De una panera mediana ;
Munchos más pescados hai ,
Cuntálos ye cuenta llarga .
i Y de frutes ? ¡ Dios m' asista !
Yo ñon puedo numeralas ;
Porque país por país
Naide al Principadu iguala ;
Pos hai ñisos , cerigüeles ,
Y prunos , q' en una plaza,
Dan por un ochavu á un ñeñu
Una montera apiñada:
Hay figos de San Miguel,
De San Xuan exhorbitancia ,
Albaricoques , marmiellos ,
Peruyes , pera , manzana ,
El cadápanu , el albornin ,
El llimón y la naranxa ,
La castaña , la cereza ,
La guinda , la ñuez , la ablana,
El arándanu , el brusel,
El mirándanu y granada ,
El meleotón , el duraznu ,
El piescu en grandura tanta ,
Que son como la cabeza
D' una ñeñina tamaña ;
Damascu como dos puños ,
Pavía cora' una xarra,
El cidron y la grosella ,
La llima dulee y la amarga ,
Piñones y figos chumbos ,
Como los de l' otra banda ,
Recimos blancos y ñegros ,
Y la mora colorada .
Vamos , dígame en concencia ; i Tanta fruta non lu plasma ? Pos ñon ye lo más aquesto ; Lo que más asombru causa
E que cada triba d' estes ,
O tres munches so si abraza .
Porque á parte cerigüeles ,
Pera, cereza y castaña ,
Que d' elles hay munches castes ,
Tenemos de la manzana ,
Ranetes blanques y pardes .
La tardía y la temprana .
Camoeses , de rabu-llongu ,
Les de San Pedru y de bara ;
De balsaín , vizcaines ;
Peros d' inviernu y de alba ,
De ñuera , panera , Infiestu ,
Balvonis , prieta , mesada .
De coloradina , d' osu ,
Carniadu , carne de vaca ,
Carabiones , de caleyu ,
Repinaldes y d' escanda ,
Picones y castellanes ,
Ramones , y ñuera blanca ;
De pardona , de Bilbao .
De San Xuan y de monsaca ,
De Ana Menendi, de Aldonza .
Y otres de triba tan basta ,
Que por ser incinerables ,
Ye imposible ñumeralas .
Y , crea , que no hay denyure
Manzana más sazonada .
¡ Oh , si vusté per el otoñu
Hácia acá se cmpobinára ,
Cuando cuerre el maravayu
De la cosecha , ablucára l
Pos viera montones tales
D' elles po las pumaradas ,
Que pensára en so concencia
Que d' oro yeren y grana ,
Salpicadines de pelres ,
Co les gotes de orbeyada :
Y mire, i habín saber
Como algairc y miel rosada ,
Si dempués de sazonades
Quiciavos les aprobára .
¡ Qué sidre d' elles se fai!
¡ Que sabrosa . que dorada !
¡ Y como el cuerpu callenta !
¡ Cómo refocila l' alma !
El que emburrió dos pucheres ,
Quedóse com' una pascua ,
Falatible y gayasperu,
Sin sede n' una semana .
Y non piense : que ella sola ,
Enriquez al que la iaga ,
Da don al que no lu tien
Y horros y cases llevanta .
Y si tantu la empondero ,
Non ye por que á min me cuaca .
Que non fora cosa bona
Dase á ella una rapaza ,
Nin conveniencia ternía
Si á bebela s' avezara .
Para min munchu meyor Cincuenta veces ye el agua : En todes partes s' atopa Tan fresca , elara y delgada , Tan gastiza de comida Que naide d' ella se farta . Non hay monte que non lleve Un regatu á la llanada ; Nin peña que non dé un chorru , Ni sin fontica la llastra . Atopa vusté les fuentes Que parecen pura plata , Allá en el más altu picu , Como na fondrigonada . Nos en pocu les tenemos A causa de so abundancia , Que solu puede apreciales El que conoza so falta . Pero si en Madril y en Caid Ansí manaren, ( ¡ caramba ! ) Naide al serviciu de Dios Deseara otra ganancia . Tamién tenemos acá, Fuentes de ñatura tala Que gorgoliten salmoria , La que munchu meyor sala Una fornada de pan Que la que del mar se saca . r Y qué diré de les Caldes ? i Y qué de la Fuente Santa ? Borboten agua caliente Que ansina el pelleyu escalda , Como la que sal del fuegu, Si en ella angunu se baña ; Y para el que tien gorguyos Pal romatismu y la sarna , Pal estómagu toidu , Ye melecina probada .
jueves, 22 de enero de 2009
Amieva celebrará a partir del día 31 las XII Jornadas gastronómicas de la matanza
El concejo de Amieva ofrecerá en las próximas semanas, por décimo segundo año consecutivo, su mejor gastronomía, con una nueva celebración de las Jornadas gastronómicas de la matanza. La iniciativa, promovida por el Ayuntamiento de Amieva, busca promocionar el concejo y dinamizar su economía en plena temporada baja turística, tal y como explicó ayer, Ángel García, alcalde de Amieva.
Esta nueva edición del evento gastronómico fue presentada ayer, en un conocido restaurante de Colloto, en un acto al que acudieron alrededor de 200 personas entre ellas la directa general de turismo, Elisa Llaneza. Cada año el Ayuntamiento de Amieva presenta la iniciativa en un concejo diferente de Asturias con el objetivo de impulsar y dar a conocer el concejo.
«Este año las presentamos en Colloto, ya hemos pasado por Oviedo y Avilés, entre otros, y así continuaremos por toda Asturias para acercar Amieva al resto de los asturianos», subrayó García. Los asistentes a la presentación del evento disfrutaron de una proyección audiovisual sobre la riqueza paisajística y peculiaridades del concejo de Amieva, una posterior degustación de algunos de los platos más típicos de la matanza en el concejo y el sorteo de nueve menús para estas jornadas.
Las jornadas cuentan un año más con la figura de un pregonero. Este año será el periodista, guionista y escritor, Pepe Colubi.
La cita gastronómica arrancará el sábado día 31 de enero y finalizará el último fin de semana de febrero. Los menús que ofertarán los restaurantes de Amieva que participan en la iniciativa costarán 25 euros y se ofrecerán nueve platos, vino, postre y café. En esta ocasión los tres negocios hosteleros de Amieva que forman parte de las Jornadas gastronómicas de la matanza son: el restaurante La Ruta, situado en el pueblo de Santillán; el restaurante Alto Sella, en la localidad de Corigos y el restaurante Puente Dobra, ubicado en Dobra.
Las tradicionales sopas de hígado, la borona preñada y las manos de gochu son sólo algunos de las platos que integrarán los menús que se elaborarán en los fogones de los restaurantes que hacen posible esta tradicional cita con la gastronomía, que en años anteriores logró atraer a Amieva a numerosos amantes de los platos típicos de matanza. «Es una cita ya tradicional para nuestro concejo. Sólo esperamos que muchas personas se animen a venir a Amieva para disfrutar de las jornadas. Invitamos a todos los asturianos a probar nuestra gastronomía y a conocer nuestro paisaje», concluyó Ángel García.
Esta nueva edición del evento gastronómico fue presentada ayer, en un conocido restaurante de Colloto, en un acto al que acudieron alrededor de 200 personas entre ellas la directa general de turismo, Elisa Llaneza. Cada año el Ayuntamiento de Amieva presenta la iniciativa en un concejo diferente de Asturias con el objetivo de impulsar y dar a conocer el concejo.
«Este año las presentamos en Colloto, ya hemos pasado por Oviedo y Avilés, entre otros, y así continuaremos por toda Asturias para acercar Amieva al resto de los asturianos», subrayó García. Los asistentes a la presentación del evento disfrutaron de una proyección audiovisual sobre la riqueza paisajística y peculiaridades del concejo de Amieva, una posterior degustación de algunos de los platos más típicos de la matanza en el concejo y el sorteo de nueve menús para estas jornadas.
Las jornadas cuentan un año más con la figura de un pregonero. Este año será el periodista, guionista y escritor, Pepe Colubi.
La cita gastronómica arrancará el sábado día 31 de enero y finalizará el último fin de semana de febrero. Los menús que ofertarán los restaurantes de Amieva que participan en la iniciativa costarán 25 euros y se ofrecerán nueve platos, vino, postre y café. En esta ocasión los tres negocios hosteleros de Amieva que forman parte de las Jornadas gastronómicas de la matanza son: el restaurante La Ruta, situado en el pueblo de Santillán; el restaurante Alto Sella, en la localidad de Corigos y el restaurante Puente Dobra, ubicado en Dobra.
Las tradicionales sopas de hígado, la borona preñada y las manos de gochu son sólo algunos de las platos que integrarán los menús que se elaborarán en los fogones de los restaurantes que hacen posible esta tradicional cita con la gastronomía, que en años anteriores logró atraer a Amieva a numerosos amantes de los platos típicos de matanza. «Es una cita ya tradicional para nuestro concejo. Sólo esperamos que muchas personas se animen a venir a Amieva para disfrutar de las jornadas. Invitamos a todos los asturianos a probar nuestra gastronomía y a conocer nuestro paisaje», concluyó Ángel García.
lunes, 19 de enero de 2009
domingo, 18 de enero de 2009
Penitencia por un monasterio en obras, Futuro Parador de Corias
Los monjes dominicos conviven con resignación con los trabajos para convertir Corias en un parador de lujo
Corias (Cangas del Narcea),
Pepe RODRÍGUEZ
Los frailes del monasterio de Corias están afrontando lo que será, sin duda, un enorme cambio para la vida que han llevado durante los últimos siglos. Cuando finalicen las obras que están convirtiendo este edificio milenario en un lujoso parador nacional, ellos tendrán que convivir en el espacio que han negociado con el Gobierno del Principado: la antigua sala capitular y salón de actos del colegio del monasterio de Corias.
Para Emiliano Burgos García, prior del monasterio, esto no será más que un cambio de ubicación «en la nueva zona tendremos todos los servicios que necesita la comunidad pues saldrán de la sala capitular cuatro plantas donde se ubicarán las celdas (habitaciones), la capilla, la sala de estar, el comedor, la cocina, la lavandería y, en general, todos los servicios que necesitamos, por lo que nuestro día a día no va a cambiar en exceso. La mayor diferencia estribará en que «perdemos cantidad pero ganamos en calidad: la nueva zona estará menos afectada por el paso del tiempo y, al no dar hacia la plaza del pueblo, habrá menos ruidos», explica el prior.
La zona de la nueva ubicación está menos usada debido a que, actualmente, los frailes viven en la zona más noble del monasterio, en la fachada principal, que es la más desgastada «Obviamente, el parador no podía prescindir de esta zona pues es la más impresionante de todas. En nuestra nueva ubicación, además, tendremos la ventaja de los nuevos materiales de construcción que hará que la pérdida de calor sea menor y la comodidad mayor», asegura Emiliano Burgos.
La convivencia actual con las obras tampoco les está causando ningún problema a los monjes dominicos pues se está trabajando en la esquina contraria a dónde ellos viven. Además se ha cerrado el paso para no interferir con la zona monumental, «quizás deberían haber empezado por construir nuestra nueva vivienda y, así, poder realizar la obra del parador de forma completa, pero eso es algo que debe decidir el jefe de obra y el arquitecto», matiza el prior. A pesar de las molestias típicas de una obra de esta envergadura, el prior, se congratula de este proyecto ya que «es algo realmente bueno para la comarca. Tenemos la duda, como mucha gente, de si va a funcionar a pleno rendimiento, pero sin duda va a ser un gran beneficio y también supone una solución para el problema por el que clamaba el edificio. Tras el cierre del colegio, el monasterio estaba básicamente cerrado y vacío y el mantenimiento era dificultoso, ahora con esta obra se garantiza su mantenimiento», explica el prior que también reza porque las obras terminen pronto.
Corias (Cangas del Narcea),
Pepe RODRÍGUEZ
Los frailes del monasterio de Corias están afrontando lo que será, sin duda, un enorme cambio para la vida que han llevado durante los últimos siglos. Cuando finalicen las obras que están convirtiendo este edificio milenario en un lujoso parador nacional, ellos tendrán que convivir en el espacio que han negociado con el Gobierno del Principado: la antigua sala capitular y salón de actos del colegio del monasterio de Corias.
Para Emiliano Burgos García, prior del monasterio, esto no será más que un cambio de ubicación «en la nueva zona tendremos todos los servicios que necesita la comunidad pues saldrán de la sala capitular cuatro plantas donde se ubicarán las celdas (habitaciones), la capilla, la sala de estar, el comedor, la cocina, la lavandería y, en general, todos los servicios que necesitamos, por lo que nuestro día a día no va a cambiar en exceso. La mayor diferencia estribará en que «perdemos cantidad pero ganamos en calidad: la nueva zona estará menos afectada por el paso del tiempo y, al no dar hacia la plaza del pueblo, habrá menos ruidos», explica el prior.
La zona de la nueva ubicación está menos usada debido a que, actualmente, los frailes viven en la zona más noble del monasterio, en la fachada principal, que es la más desgastada «Obviamente, el parador no podía prescindir de esta zona pues es la más impresionante de todas. En nuestra nueva ubicación, además, tendremos la ventaja de los nuevos materiales de construcción que hará que la pérdida de calor sea menor y la comodidad mayor», asegura Emiliano Burgos.
La convivencia actual con las obras tampoco les está causando ningún problema a los monjes dominicos pues se está trabajando en la esquina contraria a dónde ellos viven. Además se ha cerrado el paso para no interferir con la zona monumental, «quizás deberían haber empezado por construir nuestra nueva vivienda y, así, poder realizar la obra del parador de forma completa, pero eso es algo que debe decidir el jefe de obra y el arquitecto», matiza el prior. A pesar de las molestias típicas de una obra de esta envergadura, el prior, se congratula de este proyecto ya que «es algo realmente bueno para la comarca. Tenemos la duda, como mucha gente, de si va a funcionar a pleno rendimiento, pero sin duda va a ser un gran beneficio y también supone una solución para el problema por el que clamaba el edificio. Tras el cierre del colegio, el monasterio estaba básicamente cerrado y vacío y el mantenimiento era dificultoso, ahora con esta obra se garantiza su mantenimiento», explica el prior que también reza porque las obras terminen pronto.
viernes, 16 de enero de 2009
Osoro, misa de vísperas en Covadonga

Covadonga (Cangas de Onís)
Alba SÁNCHEZ R. LNE
«Siento un gran amor por Asturias». El arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, se despedía ayer, con estas palabras, en la misa de vísperas celebrada en Covadonga, un previo a la clausura del año santo de la cruz previsto para hoy en la catedral de Oviedo. Osoro definió su nueva andadura como arzobispo de Valencia como «un nuevo amor que empieza». El todavía arzobispo ovetense no quiso despedirse de manera definitiva, ya que, «todavía, vendré muchas más veces a Covadonga», comentó. La misa solemne fue oficiada por el Nuncio de Su Santidad, Manuel Monteiro, acompañado por el abad de Covadonga Juan José Tuñón y el obispo auxiliar de Oviedo, Raúl Berzosa. Al finalizar el acto religioso, todos se dirigieron a la santa cueva a rezar a la Santina. Con esta misa se clausuran los actos en Covadonga que fue sede, durante el año santo de la cruz, junto con la catedral de Oviedo, lugar jubilar, una petición realizada por el arzobispo de Oviedo.
Alba SÁNCHEZ R. LNE
«Siento un gran amor por Asturias». El arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, se despedía ayer, con estas palabras, en la misa de vísperas celebrada en Covadonga, un previo a la clausura del año santo de la cruz previsto para hoy en la catedral de Oviedo. Osoro definió su nueva andadura como arzobispo de Valencia como «un nuevo amor que empieza». El todavía arzobispo ovetense no quiso despedirse de manera definitiva, ya que, «todavía, vendré muchas más veces a Covadonga», comentó. La misa solemne fue oficiada por el Nuncio de Su Santidad, Manuel Monteiro, acompañado por el abad de Covadonga Juan José Tuñón y el obispo auxiliar de Oviedo, Raúl Berzosa. Al finalizar el acto religioso, todos se dirigieron a la santa cueva a rezar a la Santina. Con esta misa se clausuran los actos en Covadonga que fue sede, durante el año santo de la cruz, junto con la catedral de Oviedo, lugar jubilar, una petición realizada por el arzobispo de Oviedo.
jueves, 15 de enero de 2009
La cuatreada vuelve a Cangas de Onís de la mano de la peña bolística El Campanu
LNE
Después de varios años de capa caída la cuatreada retornaba el pasado fin de semana a la reinaugurada bolera municipal de Cangas de Onís, merced al impulso dado en las últimas fechas por la recién constituida peña bolística El Campanu, que preside Borja Martínez. Con tal motivo, alrededor de un centenar de aficionados se dieron cita en el reestrenado equipamiento, que sirvió para la presentación de la peña, que competirá en la Tercera provincial. Asistieron Desiderio Díaz, presidente de la Federación de Bolos del Principado, y Alfredo García Álvarez, alcalde de Cangas.
martes, 13 de enero de 2009
Cangas homenajea a Nory

El Ayuntamiento y los intérpretes de canción asturiana distinguen la trayectoria de una veterana de la tonada
Cangas de Onís,
Alba SÁNCHEZ R. LNE
El teatro Colón de Cangas de Onís se llenó hasta la bandera el pasado sábado para rendir homenaje a la cantante canguesa de tonada Nory Redondo Sobero. La intérprete recibió el reconocimiento a sus cuarenta años de trayectoria, arropada por sus paisanos, quienes, además de su voz, destacan en ella su carácter jovial y su condición de buena amiga de sus amigos.
Un gran elenco de artistas participó en el festival de homenaje a Nory Redondo, quien valoró especialmente la amistad de los intérpretes que acudieron a compartir con ella una jornada tan especial.
Catorce intérpretes de tonada asturiana, acompañados por los gaiteros Óscar Fernández González «Oscarín» y Vicente Prado Suárez «El Pravianu», junto al monologuista Ludivino Díaz «Pin de la Cotolla», hicieron las delicias del público en una noche cargada de emotividad. Al final del acto, Nory Redondo recibió dos ramos de flores y una placa conmemorativa de parte del Ayuntamiento cangués y de la Asociación de Intérpretes de Canción Asturiana (AICA).
Nory Redondo nació en la localidad canguesa de Labra e inició su carrera musical en el año 1971. Desde entonces no ha dejado de volcarse en la música ni de regalar su alegría allí donde la han llamado, por Asturias y, en otros tiempos, también por el resto de España. Y bien podría haber hecho las América, pues en una ocasión la llamaron para un concierto en el Centro Asturiano de Caracas, en Venezuela. Pero, como era para una estancia de 15 días y, por aquel entonces, su vida familiar le hacía complicado acudir, finalmente no fue. Más tarde reveló otras razones, pues «tengo miedo al avión y también tengo miedo al barco».
Los reconocimientos le llegaron en 1997, con el homenaje que le dedicó el Concurso y Muestra de Folklore «Ciudad de Oviedo» en el teatro Campoamor. Más adelante, en 2001, recibió el «Urogallo de bronce» del Centro Asturiano de Madrid y, en 2004, fue premiada por la Fundación de Asistencia y Promoción Social Caja Rural, evento en el que el Ayuntamiento de Oviedo y Radio Nacional de España quisieron reconocerle públicamente sus méritos profesionales. Ya en 2006 fue el Ayuntamiento de Mieres el que le rindió un cálido homenaje. El pasado sábado, Nory Redondo vio cumplido el sueño de sentirse arropada por sus paisanos cangueses.
Cangas de Onís,
Alba SÁNCHEZ R. LNE
El teatro Colón de Cangas de Onís se llenó hasta la bandera el pasado sábado para rendir homenaje a la cantante canguesa de tonada Nory Redondo Sobero. La intérprete recibió el reconocimiento a sus cuarenta años de trayectoria, arropada por sus paisanos, quienes, además de su voz, destacan en ella su carácter jovial y su condición de buena amiga de sus amigos.
Un gran elenco de artistas participó en el festival de homenaje a Nory Redondo, quien valoró especialmente la amistad de los intérpretes que acudieron a compartir con ella una jornada tan especial.
Catorce intérpretes de tonada asturiana, acompañados por los gaiteros Óscar Fernández González «Oscarín» y Vicente Prado Suárez «El Pravianu», junto al monologuista Ludivino Díaz «Pin de la Cotolla», hicieron las delicias del público en una noche cargada de emotividad. Al final del acto, Nory Redondo recibió dos ramos de flores y una placa conmemorativa de parte del Ayuntamiento cangués y de la Asociación de Intérpretes de Canción Asturiana (AICA).
Nory Redondo nació en la localidad canguesa de Labra e inició su carrera musical en el año 1971. Desde entonces no ha dejado de volcarse en la música ni de regalar su alegría allí donde la han llamado, por Asturias y, en otros tiempos, también por el resto de España. Y bien podría haber hecho las América, pues en una ocasión la llamaron para un concierto en el Centro Asturiano de Caracas, en Venezuela. Pero, como era para una estancia de 15 días y, por aquel entonces, su vida familiar le hacía complicado acudir, finalmente no fue. Más tarde reveló otras razones, pues «tengo miedo al avión y también tengo miedo al barco».
Los reconocimientos le llegaron en 1997, con el homenaje que le dedicó el Concurso y Muestra de Folklore «Ciudad de Oviedo» en el teatro Campoamor. Más adelante, en 2001, recibió el «Urogallo de bronce» del Centro Asturiano de Madrid y, en 2004, fue premiada por la Fundación de Asistencia y Promoción Social Caja Rural, evento en el que el Ayuntamiento de Oviedo y Radio Nacional de España quisieron reconocerle públicamente sus méritos profesionales. Ya en 2006 fue el Ayuntamiento de Mieres el que le rindió un cálido homenaje. El pasado sábado, Nory Redondo vio cumplido el sueño de sentirse arropada por sus paisanos cangueses.
sábado, 10 de enero de 2009
Colores del mundo. Fotografía de Elvira Medina Álvarez
Exposición Casa de Cultura de Cangas de Onis
Elvira Medina no se considera una fotógrafa, sino una viajera a la que le gusta captar en una instantánea algunas de esas imágenes que más le impresionan de aquellos lugares que visita. “Colores del mundo” es eso, una exposición fotográfica que recoge las que a su juicio son las mejores imágenes de sus viajes, esas que se toman con el corazón y no con la vista. En esta exposición se hace un recorrido por distintos lugares del mundo, captando escenas a veces nada habituales en una fotografía, pero que están cargadas de un gran valor pictórico o sentimental. Por su propia naturaleza, la muestra fotográfica resulta muy variada, no existiendo una temática específica más allá de la comentada anteriormente, si bien, como dice Elvira, las verdaderas imágenes se quedan en nuestro corazón, no en el papel.
De Lunes a Viernes de 10:30 a 13:00 y de 17:00 a 20:30.
09/02/2009 - 27/02/2009
Elvira Medina no se considera una fotógrafa, sino una viajera a la que le gusta captar en una instantánea algunas de esas imágenes que más le impresionan de aquellos lugares que visita. “Colores del mundo” es eso, una exposición fotográfica que recoge las que a su juicio son las mejores imágenes de sus viajes, esas que se toman con el corazón y no con la vista. En esta exposición se hace un recorrido por distintos lugares del mundo, captando escenas a veces nada habituales en una fotografía, pero que están cargadas de un gran valor pictórico o sentimental. Por su propia naturaleza, la muestra fotográfica resulta muy variada, no existiendo una temática específica más allá de la comentada anteriormente, si bien, como dice Elvira, las verdaderas imágenes se quedan en nuestro corazón, no en el papel.
De Lunes a Viernes de 10:30 a 13:00 y de 17:00 a 20:30.
09/02/2009 - 27/02/2009
jueves, 8 de enero de 2009
El Año Santo finaliza este domingo con un balance de más de 100.000 peregrinos a Oviedo y Covadonga

OVIEDO, 7 Ene. (EUROPA PRESS)
El Año Jubilar de la Santa Cruz de Oviedo culmina el próximo domingo día 11 de enero con un registro de más de 100.000 peregrinos que participaron en las distintas celebraciones que se desarrollaron en la catedral de la capital del Principado y la basílica de Covadonga.
Los actos de clausura se celebrarán el sábado 10, a las 18.30 horas en Covadonga y el domingo 11 en la catedral de Oviedo a partir de las 17.00 horas.
Según indicaron fuentes del Arzobispado de Oviedo a Europa Press, el "éxito" del Año Santo apoya la propuesta de que tenga continuidad. Así, la proximidad del Año Xacobeo en el 2010 --cuya peregrinación está ligada a la de Oviedo-- junto con la apuesta por la recuperación del Camino Primitivo y los demás Caminos de Santiago por el Norte, podrían servir de "buena ayuda" al propósito, según el Arzobispado.
Para la Iglesia asturiana el Año Santo ha sido ejemplo de la colaboración entre instituciones, agentes y fundaciones culturales. Al respecto, el Arzobispado agradeció el apoyo del Principado de Asturias, el Ayuntamiento de Oviedo, la Universidad de Oviedo y la Fundación Masaveu, entre otros.
El Año Santo de la Cruz ha sido el primer año jubilar en la historia de la Archidiócesis de Oviedo siendo una "gracia" concedida con ocasión del 1.200 aniversario de la donación de la Cruz de los Ángeles y el 1.100 aniversario de la donación de la Cruz de la Victoria. Fue el papa Bonifacio VIII, en el año 1.300, quien instituyó el primer año santo de la historia de la Iglesia.
Los signos del año santo han sido la peregrinación, la indulgencia plenaria, la purificación de la memoria, el martirio y la caridad, según apuntó la Iglesia asturiana. Asimismo, el año de celebración católica ha tenido como valores la fe, la esperanza, la caridad, la libertad y la paz.
Los actos de clausura se celebrarán el sábado 10, a las 18.30 horas en Covadonga y el domingo 11 en la catedral de Oviedo a partir de las 17.00 horas.
Según indicaron fuentes del Arzobispado de Oviedo a Europa Press, el "éxito" del Año Santo apoya la propuesta de que tenga continuidad. Así, la proximidad del Año Xacobeo en el 2010 --cuya peregrinación está ligada a la de Oviedo-- junto con la apuesta por la recuperación del Camino Primitivo y los demás Caminos de Santiago por el Norte, podrían servir de "buena ayuda" al propósito, según el Arzobispado.
Para la Iglesia asturiana el Año Santo ha sido ejemplo de la colaboración entre instituciones, agentes y fundaciones culturales. Al respecto, el Arzobispado agradeció el apoyo del Principado de Asturias, el Ayuntamiento de Oviedo, la Universidad de Oviedo y la Fundación Masaveu, entre otros.
El Año Santo de la Cruz ha sido el primer año jubilar en la historia de la Archidiócesis de Oviedo siendo una "gracia" concedida con ocasión del 1.200 aniversario de la donación de la Cruz de los Ángeles y el 1.100 aniversario de la donación de la Cruz de la Victoria. Fue el papa Bonifacio VIII, en el año 1.300, quien instituyó el primer año santo de la historia de la Iglesia.
Los signos del año santo han sido la peregrinación, la indulgencia plenaria, la purificación de la memoria, el martirio y la caridad, según apuntó la Iglesia asturiana. Asimismo, el año de celebración católica ha tenido como valores la fe, la esperanza, la caridad, la libertad y la paz.
martes, 6 de enero de 2009
EL RETRATO DEL DIABLO, SAN PEDRO DE VILLANUEVA
El Retrato del Diablo. Antonio M Quintana,, 1859

No sé cómo ni porqué conducto llegó á oidos del diablo que en el convento de Villanueva, cerca de la villa de Cangas de Onis, un fraile de la comunidad, encargado de pintar los claustros, estaba haciendo su retrato, pero espantosamente deforme, horriblemente feo. Temeroso el rey del infierno de que padeciera su bien sentada reputacion si consentía tamaño desacato, adoptó inmediatamente la misma figura del monge pintor, aunque no su traje, y se presentó en el monasterio lanzando allá entre si no pocas imprecaciones contra aquella gente de habito que no le dejaba un momento de descanso para entregarse á su ocupacion favorita, la persecucion de las almas. Efectivamente, hay ciertas sospechas de que el diablo no miraba con buenos ojos la cogulla ni el cerquillo.
Llegó, pues, al monasterio y vió al monje encaramado en su andamio, la paleta en una mano, el pincel en la otra y contemplando con sonrisa de satisfaccion su obra maestra; frente deprimida, adornada de una poderosa cornamenta; ojos encarnados y salientes, nariz muy roma, boca de desmesurada grandeza, labios gruesos, dientes negros y asquerosos, orejas de asno, negras y torvas uñas y retorcida cola. ¡Oh! era cosa de desesperar al pobre diablo; pero lo que mas le irritó, fué que el pintor le puso á los pies de la Virgen, que estaba radiante de gracia y hormosura, sonriendo amorosa al tierno niño que tenia en los brazos. Así es que Satanás, sin poder contener su ira, se encaró con el monje y le dijo:
—Oye, compadre, ¿te parece que ese retrato está esacto»?
— ¡Toma! Como que es el del diablo, contestó el monje.
— ¿Y qué? ¿Has visto tú al diablo por ventura?
—Hombre... lo que es yo. .. no; pero la tía Mari—Andrea que le vió la otra noche cuando desaparecieron las gallinas del corral de la santa comunidad, me, hizo su retrato, que es el que estás viendo pintiparado.
—Es mentira; ni me vió la tia Mari-Andrea, ni yo estuve por aquí hace mucho tiempo, por que sé que no hago falta, con que.... compadre, ya puedes borrar todo eso, porque el diablo es el que tienes delante.
— ¡Ah! replicó el monje sin importarle gran cosa la presencia de tal personaje: ¿con que eres tú, eh? ¿Y me llamas compadre?
—Sí, te llamo compadre, porque quiero que nos entendamos por buenas, sin cuestiones ni disputas; con que á borrar lo hecho y....
—No me dá la gana, contestó e Imonje algo atufado; ¿porqué lo he de borrar?
—Porque en nada se parece á mí; aquí estoy en tu presencia, mírame bien y juzga tú mismo.
— ¡Que juzgue yo!
—Sí.
—Pues si te he de decir la verdad, me pareces aun mas feo que en el retrato, y en su consecuencia rasgaré esa boca para que....
— ¿Con que te parezco mas feo?
—Mucho más, muchísimo más.
—Vamos, dijo el diablo para sí, está visto que los hombres tienen tanto amor propio y tanto orgullo como yo; soy su misma figura y dicen que parezco mas feo.... Y alzando la voz añadió: con que acabemos de una vez, ¿reformas esa pintura ó nó?
—No, no, y cien veces no.
— ¿No? Pues á ver cómo bajas de ahí; y diciendo esto pegó un puntapié al andamio y dejó al pobre monje en el aire agarrado á una tabla que iba cayendo poco á poco.
— ¡Ay, madre mia! Virgen Santísima, ampárame, gritaba el deventurado, al ver que se precipitaba desde tan alto, mientras el diablo reia á carcajadas al ver su espanto y su apuro; pero entónces la Virgen estendió su mano derecha, cojió al monge por la capucha y lo dejó en el suelo con toda suavidad.
— ¡Ay, gracias, muchas gracias, hermosa Señora, si no es por vuestra santa intercesion consigue este maldito.... pero ¡calla! ¿Dónde está? ¡Desapareció!....
Efectivamente, el diablo, al ver el movimiento de la Virgen, huyó apresuradamente, pero jurando para sus adentros que el monje se las habia de pagar
Despues de haber dado las gracias á la Virgen con una fervorosa plegaria, y despues de ofrecerle aumentar en el retrato su celestial hermosura, si esto era posible, salió el reverendo pintor á dar una vuelta por las cercanías del convento, para distraer algun tanto su atribulada imaginacion. Pero no se habia internado gran trecho en el espeso monte cercano al monasterio, cuando, saliendo de "entre unos matorrales, se dirigió á él una muger de maravillosa hermosura, diciéndole con voz triste y armoniosa:
—Padre mio, padre mio, ¿tendreis la bondad de indicarme el sitio donde me encuentro?
Soy una pobre mujer que por librarme de las asechanzas de un mal hombre que me persigue, me he estraviado en este monte, y si no me amparais soy perdida.
No sé qué dulce encanto tenian las palabras de aquella dama; pero ello es que el pobre monje sintió una conmoccion general en todo su cuerpo y le causaba una turbacion inesplicable el brillo esplendoroso de los negros ojos que con ternura le miraban.
— ¿Y que podré hacer en vuestro obsequio, hermosa señora? le contestó con voz turbada.
—Guiarme al camino, padre mio, y despues. ... si me abandonais, esperaré á que me socorra alguna alma caritativa....
Y al decir esto, dos lágrimas como dos perlas cayeron de sus ojos, brillaron un momento en sus mejillas y se ocultaron en su blanquísimo seno. . .
— ¿Y no seria mejor, añadió el monje algo trémulo, que bajárais á Villanueva? está cerca y os proporcionaría un escelente asilo.
— ¡Ah! No, padre mio; á Villanueva nunca, porque allí está precisamente mi perseguidor; acompañadme, si sois tan bueno, hasta encontrar el camino, y luego....
—Bien, señora, os acompañaré hasta donde querais.
‘Entonces la hermosa dama se agarró del brazo del monje, lanzándole una mirada tan abrasadora que encendió toda su sangre, pero no sé cómo se componían, porque iban andando, andando y siempre se internaban mas en elmonte y siempre el camino que buscaban parecía mas lejano.
Por último, la señora, dando muestras del mayor cansancio, se detuvo de pronto, y dijo:
—No puedo mas, padre mio, no puedo mas; la fatiga me rinde, dejadme aquí, que no es justo os molesteis por esta pobre desventruada.
— ¡Dejaros! esclamó el monje con entusiasmo, eso nunca, y menos ahora que nos amenaza una tempestad. ¡Ah! precisamente hay allí una choza que nos brinda con su abrigo; haced un esfuerzo y lleguemos á ella.
— ¡Oh! ¡Qué bueno sois! ¡Cuánto agradecimiento guardo para vos en mi corazon!
Y diciendo así llegaron á la cabaña bastante á tiempo para librarse de la lluvia que empezaba á caer. Pero la dama, ademas del cansancio, era al parecer nerviosa y tímida, porque los truenos la espantaban y á cada uno de ellos se estrechaba y arrimaba al pobre monje, y hasta hubo momento que, sin saber lo que hacia por el miedo, le echó los brazos al cuello. ¡Ay! nunca el desventurado se había visto en tan crítitica situacion: nunca habian cruzado, por su pensamiento ideas como las que ahora le ocupaban: nunca, como entonces, habia odiado la tranquilidad del monasterio, ni habia creido necios loa votos pronunciados. Era completamente un hombre distinto del pintor de por la mañana.
—Señora, señora, dijo; no sé lo que siento á vuestro lado: creo que me vuelvo loco, y que si quereis, podeis causar la perdicion de mi alma; no sé lo que sois que así trastornais mi corazon
— ¡Oh! pues yo sé muy bien que sois bueno, y que nunca os pagaré lo que por mí habeis hecho.
— ¿Pagarme?.... sí, podeis pagarme, señora, pero....
— ¡Si es paga suficiente la gratitud de mi corazon! .... dijo ruborizándose.
—La gratitud.... sí, sí, la gratitud en bastante.
—Y el mas tierno cariño...
— ¡Oh! callad, no me hableis de vuestro cariño, porque si llegara á conseguirle, os seguíría hasta el fin de la tierra.
— ¿Me seguiríais? ¡Oh! ¡Qué felicidad! ¡Cuánto os amaría!
— ¿Me amaríais?
— ¡Sí. Sí, eternamente! Y la dama añadió en voz baja; no quisiste reformar mi retrato, pero yo haré que te arrepientas; voy á infundirte un nuevo pensamiento que corone mi bien comentada obra.
— ¿Qué dices, amada mía? esclamó el monje acercándose con ternura.
— ¡Ay! ¡Que somos muy desgraciados; no tenemos oro; yo soy tan pobre!
— ¡Oro! ¿Y para qué lo necesitamos?
— ¿Para qué? Si tuviéramos oro, correríamos libres y dichosos de una parte á otra; veríamos las grandes poblaciones, ó nos retiraríamos á un valle pacífico y tranquilo, donde gozaríamos solitarios de nuestro amor y ternura. ¡Ab! ¡Qué felices seríamos!
— ¡Sí... si... espérame en este mismo sitio.
Y sin decir otra palabra salió apresurado de la cabaña sin hacer caso de la lluvia que caia.
La dama, en cuanto se vió sola, lanzó una bronca carcajada y esclamó:
—-Veremos si mañana está reformado mi retrato.
Una hora despues volvió el monje pulido, agitado, pero decidido, y esclamó:
—Ya tenemos oro.
— ¿Cómo? ¿Con que eres rico, amor mio?
--¿Yo? No por cierto, contestó con voz ronca; he robado el tesoro del monasterio por amor tuyo; pero huyamos, porque temo que nos persigan.
—Sí, sí, huyamos pronto: ¡cuánto te voy á querer!
Y el monje se dejó guiar por la dama y fueron corriendo, corriendo, corriendo, sin saber adónde; siempre entre árboles y malezas, siempre en el mismo monte, como si dieran vueltas á un clrculo. El monje se desesperaba y llegó al colmo su aturdimiento al sentir ruido de gente que se acercaba. Entónces la dama comenzó á gritar diciendo:
— ¡Socorro. . . . Socorro!
— ¡Calla desventurada! gritó el monje: ¿á qué viene eso? ¿No ves que hay cerca gente?
¡Socorro!
— ¡Alto! gritó un hombre rechoncho y barbado que apareció entre ellos de repente: aquí está el ladron, compañeros, dijo volviéndose á Ios que le seguían; atadle bien y llevémosle al convento.
— ¡Soy perdido! murmuró el monje con desaliento, entregando sus brazos sin resistencia á los que le perseguían.
— ¡Ay! esclamó la dama con lágrimas en ios ojos, benditos sean mis salvadores; si no llegais tan oportunameute, soy víctima de la violencia de ese mal hombre.
— ¡Calle! dijo uno de ios recien llegados, ¿con que a mas de ladron tambien mujeriego? bueno, bueno; vaya con Dios, hermana, que este ya llevará su merecido.
La dama no se hizo de rogar y desapareció, y el pobre monje fué conducido á una prision, en donde le, dejaron encerrado y solo con sus tristes pensamientos.
Lo que mas atormentaba al desgraciado monje era la inesplicable conducta de la mujer que le habia seducido y engañado tan lastimosamente; pero como el hombre busca siempre disculpa á las faltas que cometa la mujer amada, se persuadió pronto de que solo el termor de verse prisionera la habia obligada á tomar ei papel de acusadora, tal vez para buscar despues los medios de salvarle. ¡Qué nécios somos!... En esto tenia ocupada su imaginacion, cuando sintió luegó llamar quedito á la puerta y que pregutaban ¿se puede entrar?
—Adelante, contestó con mal humor.
Y el diablo, pues era él, deslizándose por la cerradura entró en el aposento saludando á su víctima con una risa fisgona, demasiado irritante á la verdad.
— ¡Ah, maldito! esClamó el monje, ocurriéndole por la primera vez que sería obra de Satanas lo que le paraba; apuesto á que por tu causa me encuentro donde me encuentro.
— [Pche! contestó el diablo con insolencia; bien pudiera ser, compadre.
—Mira.... no me llames compadre, por que.... si tuviera yo aquí mí rosario....
—Pero afortunadamente no le tienes, ni hace tampoco mucha falta. Vamos á ver, ¿quieres salir de aquí?
—Claro está que quiero.
— ¿Y volver á tus ocupaciones como si nada hubiera pasado y sin que padezca tu reputacion?
—Desde luego.
— ¿Y olvidar á aquella Imagen?
— ¡Ah! eso.... ¡olvidarla! ¡Es tan hermosa!
—Y sin embargo, has hecho de ella un retrato que espanta.
— ¿Cómo? ¿Serías tú, maldito?....
—El mismo, hijo, el mismo; pero esto ya no es del caso; tú estás preso y acusado: yo. Vengo á darte la libertad, pero con una condicion.
— ¿Cuál?
—Que retormarás mi retrato; no quiero que el mundo me creo tan feo como tú me pintas, porque.... francamente, no lo soy.
— ¡Ah, necio, orgulloso! pero en fin, puesto que no hay otro remedio suscribo á esa condicion.
— ¿Y la cumplirán?
—La cumpliré.
Corriente; me fio en tu palabra; vete en paz y duerme tranquilo; que yo me quedo en tu Iugar.
Y diciendo esto abrió de par en par la puerta de la prision: el monje salió por ella sin hacerse de rogar y se encaminó á su celda.
Pero habian pasado muy pocos momentos cuando el diablo, dándose una palmada en la trente, esclamó:
— ¡Por mi nombre! No me acordaba que antes de una hora tengo que asistir á la cita que me dió aquella dama de Persia, creyéndome ¡su amante! ¡Y cuidado que hay leguas desde aqui á Persia! Sin embargo, es preciso que me atrapen en el lecho de la tal señora, para evitar así un casamiento que pondría en paz dos poderosas familiar. Vamos, no hay remedio; dispénseme el monje, porque lo que es yo me voy á la Persia.
Y sin mas acá ni mas alla, desapareció dejando abandonada la prision.
Un hombre entró en ella poco despues trayendo la cena para el prisionero; pero al ver que no habla nadie comenzó á dar gritos, puso en alarma toda la gente, salieron en persecucion del fugitivo y el resultado fué que volvieron a encerrar á mi pobre monje, asegurándole con un par de grillos para evitar otra escapatoria,
— ¡Pobre monje! Pasó toda la noche llorando á lágrima viva, renegando del diablo y de quien en él se fiaba.
Pero allá poco despues de amanecer, sintió abrir las puertas de su encierro y vió delante de sí, casi con alegría, al mismo diablo en persona con una cara tan compungida que daba lástima.
— ¡Ah! ¡Cómo me has engañado, infame, tramposo! esclamó el monje dirigiendose a él.
—Es verdad., contestó humildemente el diablo, pero dispénsame, compadre, un negocio urgentísimo me obligó á ausentarme por poco tiempo; pero ¿cómo estás aquí?
— ¿Que cómo estoy aquí? Buena noche me hiciste pasar.
— ¿Pues y yo? Figúrate que me habia citado una señora de Persia, muy hermosa por mas señas, nada ménos que á pasar la noche en su compañía; cuando héte aquí que á los pocos momentos me descubrieron unos desalmados, y me pegaron la paliza mas soberana que cayó sobre costillas de diablo, desde que diablos existen. ¡Si vieras cómo me duelen los huesos.i
— ¿Sí? ¡Me alegro! Te está bien empleado.
—Bueno, bueno; ya me las pagarán todas juntas. Ahora vete en paz el diablo no cree culta ni galante la frase vete con Dios\ que yo arreglaré tu asunto; pero cuidado con el retrato.
— Y cuidado con hacerme otra jugarreta, porque entónces con cuatro pinceladas mas. ...
—.No, no; te doy mi palabra de que quedarás contento.
—Pues entónces servido.
Dos horas despues el capítulo del monasterio, erigido en tribunal, bajo la presidencia del abad, citó al monje para que respondiera á los graves cargos que contra él resultaban, y el .diablo se presentó con ademan contiito y humilde Pero por exacta que fuera su semejanza con el delincuente, alguno de los jueces concibió ciertas sospechas de que allí habia trampa y las comunicó en voz baja á sus compañeros; estos convinieron con él y acordaron valerse de algunos exorcismo para averiguar ia verdad del caso. Por muy en secreto que trataran este asunto, el diablo, que, no es tonto, se apercibió de ello y murmuró para su capote con dlgna inquietud:
—Apostaría cualquier cosa á que esta gente trata de hacer alguna de las sullas; no, pues como empiecen con exorcismos y oraciones no soy yo el que espera; por otra parte irme sin mas ni mas, sin algo entre las uñas.... ¡Bah! me llevaré al abad y alguno me lo agradecerá.
Y viendo que uno de ellos sacaba el breviario de entre los hábitos, hizo un grande esfuerzo, rompió las ataduras, y saltando á la silla presidencial, cogió al abad por la capucha y huyó con su presa por Ios aires, lanzando carcajadas.
¿Creereis acaso que el diablo se llevó al abad? ¡Cá! Lo que se llevó fué el hábito, porque estaba el santo varon tan flaquito y estenuado por los ayunos y Ia penitencia, que al sentirse cogido se escurrió bonitamente al suelo sin que el diablo lo advirtiera.
Despues los monjes tueron en busca de su compañero el pintor y le pidieron humildemente perdon por la injusta sospecha que de él habian tenido, puesto que el robo del tesoro y todo lo demas habia sido cosa del diablo. El monge fué generoso; los perdonó á todos de buena voluntad; y agradecido, como era justo, á un diablo tan de bien, reformó considerablemente su retrato, dejándole, si no hermoso, pasadero al menos; y dicen algunos que al saberlo Satanás sintió un impulso de alegría que convidó á un opíparo banquete de alas de mosca y patitas de araña fritas en sarten, á los diablos y archidiablos que desempeñan los cargos mas principales en su poderoso reino.

No sé cómo ni porqué conducto llegó á oidos del diablo que en el convento de Villanueva, cerca de la villa de Cangas de Onis, un fraile de la comunidad, encargado de pintar los claustros, estaba haciendo su retrato, pero espantosamente deforme, horriblemente feo. Temeroso el rey del infierno de que padeciera su bien sentada reputacion si consentía tamaño desacato, adoptó inmediatamente la misma figura del monge pintor, aunque no su traje, y se presentó en el monasterio lanzando allá entre si no pocas imprecaciones contra aquella gente de habito que no le dejaba un momento de descanso para entregarse á su ocupacion favorita, la persecucion de las almas. Efectivamente, hay ciertas sospechas de que el diablo no miraba con buenos ojos la cogulla ni el cerquillo.

Llegó, pues, al monasterio y vió al monje encaramado en su andamio, la paleta en una mano, el pincel en la otra y contemplando con sonrisa de satisfaccion su obra maestra; frente deprimida, adornada de una poderosa cornamenta; ojos encarnados y salientes, nariz muy roma, boca de desmesurada grandeza, labios gruesos, dientes negros y asquerosos, orejas de asno, negras y torvas uñas y retorcida cola. ¡Oh! era cosa de desesperar al pobre diablo; pero lo que mas le irritó, fué que el pintor le puso á los pies de la Virgen, que estaba radiante de gracia y hormosura, sonriendo amorosa al tierno niño que tenia en los brazos. Así es que Satanás, sin poder contener su ira, se encaró con el monje y le dijo:
—Oye, compadre, ¿te parece que ese retrato está esacto»?
— ¡Toma! Como que es el del diablo, contestó el monje.
— ¿Y qué? ¿Has visto tú al diablo por ventura?
—Hombre... lo que es yo. .. no; pero la tía Mari—Andrea que le vió la otra noche cuando desaparecieron las gallinas del corral de la santa comunidad, me, hizo su retrato, que es el que estás viendo pintiparado.
—Es mentira; ni me vió la tia Mari-Andrea, ni yo estuve por aquí hace mucho tiempo, por que sé que no hago falta, con que.... compadre, ya puedes borrar todo eso, porque el diablo es el que tienes delante.
— ¡Ah! replicó el monje sin importarle gran cosa la presencia de tal personaje: ¿con que eres tú, eh? ¿Y me llamas compadre?
—Sí, te llamo compadre, porque quiero que nos entendamos por buenas, sin cuestiones ni disputas; con que á borrar lo hecho y....
—No me dá la gana, contestó e Imonje algo atufado; ¿porqué lo he de borrar?
—Porque en nada se parece á mí; aquí estoy en tu presencia, mírame bien y juzga tú mismo.
— ¡Que juzgue yo!
—Sí.
—Pues si te he de decir la verdad, me pareces aun mas feo que en el retrato, y en su consecuencia rasgaré esa boca para que....
— ¿Con que te parezco mas feo?
—Mucho más, muchísimo más.
—Vamos, dijo el diablo para sí, está visto que los hombres tienen tanto amor propio y tanto orgullo como yo; soy su misma figura y dicen que parezco mas feo.... Y alzando la voz añadió: con que acabemos de una vez, ¿reformas esa pintura ó nó?
—No, no, y cien veces no.
— ¿No? Pues á ver cómo bajas de ahí; y diciendo esto pegó un puntapié al andamio y dejó al pobre monje en el aire agarrado á una tabla que iba cayendo poco á poco.
— ¡Ay, madre mia! Virgen Santísima, ampárame, gritaba el deventurado, al ver que se precipitaba desde tan alto, mientras el diablo reia á carcajadas al ver su espanto y su apuro; pero entónces la Virgen estendió su mano derecha, cojió al monge por la capucha y lo dejó en el suelo con toda suavidad.
— ¡Ay, gracias, muchas gracias, hermosa Señora, si no es por vuestra santa intercesion consigue este maldito.... pero ¡calla! ¿Dónde está? ¡Desapareció!....
Efectivamente, el diablo, al ver el movimiento de la Virgen, huyó apresuradamente, pero jurando para sus adentros que el monje se las habia de pagar
Despues de haber dado las gracias á la Virgen con una fervorosa plegaria, y despues de ofrecerle aumentar en el retrato su celestial hermosura, si esto era posible, salió el reverendo pintor á dar una vuelta por las cercanías del convento, para distraer algun tanto su atribulada imaginacion. Pero no se habia internado gran trecho en el espeso monte cercano al monasterio, cuando, saliendo de "entre unos matorrales, se dirigió á él una muger de maravillosa hermosura, diciéndole con voz triste y armoniosa:
—Padre mio, padre mio, ¿tendreis la bondad de indicarme el sitio donde me encuentro?
Soy una pobre mujer que por librarme de las asechanzas de un mal hombre que me persigue, me he estraviado en este monte, y si no me amparais soy perdida.
No sé qué dulce encanto tenian las palabras de aquella dama; pero ello es que el pobre monje sintió una conmoccion general en todo su cuerpo y le causaba una turbacion inesplicable el brillo esplendoroso de los negros ojos que con ternura le miraban.
— ¿Y que podré hacer en vuestro obsequio, hermosa señora? le contestó con voz turbada.
—Guiarme al camino, padre mio, y despues. ... si me abandonais, esperaré á que me socorra alguna alma caritativa....
Y al decir esto, dos lágrimas como dos perlas cayeron de sus ojos, brillaron un momento en sus mejillas y se ocultaron en su blanquísimo seno. . .
— ¿Y no seria mejor, añadió el monje algo trémulo, que bajárais á Villanueva? está cerca y os proporcionaría un escelente asilo.
— ¡Ah! No, padre mio; á Villanueva nunca, porque allí está precisamente mi perseguidor; acompañadme, si sois tan bueno, hasta encontrar el camino, y luego....
—Bien, señora, os acompañaré hasta donde querais.
‘Entonces la hermosa dama se agarró del brazo del monje, lanzándole una mirada tan abrasadora que encendió toda su sangre, pero no sé cómo se componían, porque iban andando, andando y siempre se internaban mas en elmonte y siempre el camino que buscaban parecía mas lejano.
Por último, la señora, dando muestras del mayor cansancio, se detuvo de pronto, y dijo:
—No puedo mas, padre mio, no puedo mas; la fatiga me rinde, dejadme aquí, que no es justo os molesteis por esta pobre desventruada.
— ¡Dejaros! esclamó el monje con entusiasmo, eso nunca, y menos ahora que nos amenaza una tempestad. ¡Ah! precisamente hay allí una choza que nos brinda con su abrigo; haced un esfuerzo y lleguemos á ella.
— ¡Oh! ¡Qué bueno sois! ¡Cuánto agradecimiento guardo para vos en mi corazon!
Y diciendo así llegaron á la cabaña bastante á tiempo para librarse de la lluvia que empezaba á caer. Pero la dama, ademas del cansancio, era al parecer nerviosa y tímida, porque los truenos la espantaban y á cada uno de ellos se estrechaba y arrimaba al pobre monje, y hasta hubo momento que, sin saber lo que hacia por el miedo, le echó los brazos al cuello. ¡Ay! nunca el desventurado se había visto en tan crítitica situacion: nunca habian cruzado, por su pensamiento ideas como las que ahora le ocupaban: nunca, como entonces, habia odiado la tranquilidad del monasterio, ni habia creido necios loa votos pronunciados. Era completamente un hombre distinto del pintor de por la mañana.
—Señora, señora, dijo; no sé lo que siento á vuestro lado: creo que me vuelvo loco, y que si quereis, podeis causar la perdicion de mi alma; no sé lo que sois que así trastornais mi corazon
— ¡Oh! pues yo sé muy bien que sois bueno, y que nunca os pagaré lo que por mí habeis hecho.
— ¿Pagarme?.... sí, podeis pagarme, señora, pero....
— ¡Si es paga suficiente la gratitud de mi corazon! .... dijo ruborizándose.
—La gratitud.... sí, sí, la gratitud en bastante.
—Y el mas tierno cariño...
— ¡Oh! callad, no me hableis de vuestro cariño, porque si llegara á conseguirle, os seguíría hasta el fin de la tierra.
— ¿Me seguiríais? ¡Oh! ¡Qué felicidad! ¡Cuánto os amaría!
— ¿Me amaríais?
— ¡Sí. Sí, eternamente! Y la dama añadió en voz baja; no quisiste reformar mi retrato, pero yo haré que te arrepientas; voy á infundirte un nuevo pensamiento que corone mi bien comentada obra.
— ¿Qué dices, amada mía? esclamó el monje acercándose con ternura.
— ¡Ay! ¡Que somos muy desgraciados; no tenemos oro; yo soy tan pobre!
— ¡Oro! ¿Y para qué lo necesitamos?
— ¿Para qué? Si tuviéramos oro, correríamos libres y dichosos de una parte á otra; veríamos las grandes poblaciones, ó nos retiraríamos á un valle pacífico y tranquilo, donde gozaríamos solitarios de nuestro amor y ternura. ¡Ab! ¡Qué felices seríamos!
— ¡Sí... si... espérame en este mismo sitio.
Y sin decir otra palabra salió apresurado de la cabaña sin hacer caso de la lluvia que caia.
La dama, en cuanto se vió sola, lanzó una bronca carcajada y esclamó:
—-Veremos si mañana está reformado mi retrato.
Una hora despues volvió el monje pulido, agitado, pero decidido, y esclamó:
—Ya tenemos oro.
— ¿Cómo? ¿Con que eres rico, amor mio?
--¿Yo? No por cierto, contestó con voz ronca; he robado el tesoro del monasterio por amor tuyo; pero huyamos, porque temo que nos persigan.
—Sí, sí, huyamos pronto: ¡cuánto te voy á querer!
Y el monje se dejó guiar por la dama y fueron corriendo, corriendo, corriendo, sin saber adónde; siempre entre árboles y malezas, siempre en el mismo monte, como si dieran vueltas á un clrculo. El monje se desesperaba y llegó al colmo su aturdimiento al sentir ruido de gente que se acercaba. Entónces la dama comenzó á gritar diciendo:
— ¡Socorro. . . . Socorro!
— ¡Calla desventurada! gritó el monje: ¿á qué viene eso? ¿No ves que hay cerca gente?
¡Socorro!
— ¡Alto! gritó un hombre rechoncho y barbado que apareció entre ellos de repente: aquí está el ladron, compañeros, dijo volviéndose á Ios que le seguían; atadle bien y llevémosle al convento.
— ¡Soy perdido! murmuró el monje con desaliento, entregando sus brazos sin resistencia á los que le perseguían.
— ¡Ay! esclamó la dama con lágrimas en ios ojos, benditos sean mis salvadores; si no llegais tan oportunameute, soy víctima de la violencia de ese mal hombre.
— ¡Calle! dijo uno de ios recien llegados, ¿con que a mas de ladron tambien mujeriego? bueno, bueno; vaya con Dios, hermana, que este ya llevará su merecido.
La dama no se hizo de rogar y desapareció, y el pobre monje fué conducido á una prision, en donde le, dejaron encerrado y solo con sus tristes pensamientos.
Lo que mas atormentaba al desgraciado monje era la inesplicable conducta de la mujer que le habia seducido y engañado tan lastimosamente; pero como el hombre busca siempre disculpa á las faltas que cometa la mujer amada, se persuadió pronto de que solo el termor de verse prisionera la habia obligada á tomar ei papel de acusadora, tal vez para buscar despues los medios de salvarle. ¡Qué nécios somos!... En esto tenia ocupada su imaginacion, cuando sintió luegó llamar quedito á la puerta y que pregutaban ¿se puede entrar?
—Adelante, contestó con mal humor.
Y el diablo, pues era él, deslizándose por la cerradura entró en el aposento saludando á su víctima con una risa fisgona, demasiado irritante á la verdad.
— ¡Ah, maldito! esClamó el monje, ocurriéndole por la primera vez que sería obra de Satanas lo que le paraba; apuesto á que por tu causa me encuentro donde me encuentro.
— [Pche! contestó el diablo con insolencia; bien pudiera ser, compadre.
—Mira.... no me llames compadre, por que.... si tuviera yo aquí mí rosario....
—Pero afortunadamente no le tienes, ni hace tampoco mucha falta. Vamos á ver, ¿quieres salir de aquí?
—Claro está que quiero.
— ¿Y volver á tus ocupaciones como si nada hubiera pasado y sin que padezca tu reputacion?
—Desde luego.
— ¿Y olvidar á aquella Imagen?
— ¡Ah! eso.... ¡olvidarla! ¡Es tan hermosa!
—Y sin embargo, has hecho de ella un retrato que espanta.
— ¿Cómo? ¿Serías tú, maldito?....
—El mismo, hijo, el mismo; pero esto ya no es del caso; tú estás preso y acusado: yo. Vengo á darte la libertad, pero con una condicion.
— ¿Cuál?
—Que retormarás mi retrato; no quiero que el mundo me creo tan feo como tú me pintas, porque.... francamente, no lo soy.
— ¡Ah, necio, orgulloso! pero en fin, puesto que no hay otro remedio suscribo á esa condicion.
— ¿Y la cumplirán?
—La cumpliré.
Corriente; me fio en tu palabra; vete en paz y duerme tranquilo; que yo me quedo en tu Iugar.
Y diciendo esto abrió de par en par la puerta de la prision: el monje salió por ella sin hacerse de rogar y se encaminó á su celda.
Pero habian pasado muy pocos momentos cuando el diablo, dándose una palmada en la trente, esclamó:
— ¡Por mi nombre! No me acordaba que antes de una hora tengo que asistir á la cita que me dió aquella dama de Persia, creyéndome ¡su amante! ¡Y cuidado que hay leguas desde aqui á Persia! Sin embargo, es preciso que me atrapen en el lecho de la tal señora, para evitar así un casamiento que pondría en paz dos poderosas familiar. Vamos, no hay remedio; dispénseme el monje, porque lo que es yo me voy á la Persia.
Y sin mas acá ni mas alla, desapareció dejando abandonada la prision.
Un hombre entró en ella poco despues trayendo la cena para el prisionero; pero al ver que no habla nadie comenzó á dar gritos, puso en alarma toda la gente, salieron en persecucion del fugitivo y el resultado fué que volvieron a encerrar á mi pobre monje, asegurándole con un par de grillos para evitar otra escapatoria,
— ¡Pobre monje! Pasó toda la noche llorando á lágrima viva, renegando del diablo y de quien en él se fiaba.
Pero allá poco despues de amanecer, sintió abrir las puertas de su encierro y vió delante de sí, casi con alegría, al mismo diablo en persona con una cara tan compungida que daba lástima.
— ¡Ah! ¡Cómo me has engañado, infame, tramposo! esclamó el monje dirigiendose a él.
—Es verdad., contestó humildemente el diablo, pero dispénsame, compadre, un negocio urgentísimo me obligó á ausentarme por poco tiempo; pero ¿cómo estás aquí?
— ¿Que cómo estoy aquí? Buena noche me hiciste pasar.
— ¿Pues y yo? Figúrate que me habia citado una señora de Persia, muy hermosa por mas señas, nada ménos que á pasar la noche en su compañía; cuando héte aquí que á los pocos momentos me descubrieron unos desalmados, y me pegaron la paliza mas soberana que cayó sobre costillas de diablo, desde que diablos existen. ¡Si vieras cómo me duelen los huesos.i
— ¿Sí? ¡Me alegro! Te está bien empleado.
—Bueno, bueno; ya me las pagarán todas juntas. Ahora vete en paz el diablo no cree culta ni galante la frase vete con Dios\ que yo arreglaré tu asunto; pero cuidado con el retrato.
— Y cuidado con hacerme otra jugarreta, porque entónces con cuatro pinceladas mas. ...
—.No, no; te doy mi palabra de que quedarás contento.
—Pues entónces servido.
Dos horas despues el capítulo del monasterio, erigido en tribunal, bajo la presidencia del abad, citó al monje para que respondiera á los graves cargos que contra él resultaban, y el .diablo se presentó con ademan contiito y humilde Pero por exacta que fuera su semejanza con el delincuente, alguno de los jueces concibió ciertas sospechas de que allí habia trampa y las comunicó en voz baja á sus compañeros; estos convinieron con él y acordaron valerse de algunos exorcismo para averiguar ia verdad del caso. Por muy en secreto que trataran este asunto, el diablo, que, no es tonto, se apercibió de ello y murmuró para su capote con dlgna inquietud:
—Apostaría cualquier cosa á que esta gente trata de hacer alguna de las sullas; no, pues como empiecen con exorcismos y oraciones no soy yo el que espera; por otra parte irme sin mas ni mas, sin algo entre las uñas.... ¡Bah! me llevaré al abad y alguno me lo agradecerá.
Y viendo que uno de ellos sacaba el breviario de entre los hábitos, hizo un grande esfuerzo, rompió las ataduras, y saltando á la silla presidencial, cogió al abad por la capucha y huyó con su presa por Ios aires, lanzando carcajadas.
¿Creereis acaso que el diablo se llevó al abad? ¡Cá! Lo que se llevó fué el hábito, porque estaba el santo varon tan flaquito y estenuado por los ayunos y Ia penitencia, que al sentirse cogido se escurrió bonitamente al suelo sin que el diablo lo advirtiera.
Despues los monjes tueron en busca de su compañero el pintor y le pidieron humildemente perdon por la injusta sospecha que de él habian tenido, puesto que el robo del tesoro y todo lo demas habia sido cosa del diablo. El monge fué generoso; los perdonó á todos de buena voluntad; y agradecido, como era justo, á un diablo tan de bien, reformó considerablemente su retrato, dejándole, si no hermoso, pasadero al menos; y dicen algunos que al saberlo Satanás sintió un impulso de alegría que convidó á un opíparo banquete de alas de mosca y patitas de araña fritas en sarten, á los diablos y archidiablos que desempeñan los cargos mas principales en su poderoso reino.
lunes, 5 de enero de 2009
HISTORIA DE ABAMIA - RECUERDOS DE UN VIAGE POR ESPAÑA
Recuerdos de un viage por España
En medio de dilatadas praderías, sobre la cúspide de una colina y en el mas risueño y poético paisage, se ofreció por fin á nuestra vista la vieja iglesia de Santa Eulalia de Abamia. Nuestras primeras crónicas la denominan de Belapnio, y segun algunas debe su fundacion al rey Pelayo, aunque puede demostrarse que este heróico principe solo la restauró y aumentó. Sus anchos sillares, pintados de color pardo por la mano del tiempo, y el severo gusto bizantino, que á despecho de los siglos ostenta este histórico edificio, le dan el mas venerable aspecto. Una rara cornisa formada por cabezas de hombres, de dragones ó de tarascas, circuye toda la parte superior y varios estribos «altos y fuertes» lejos de afearle le prestan fortaleza y magestad. La portada antigua es tambien notabilísima y está ornada con un tosquísimo bajo relieve en forma semicircular, que representa, á nuestro modo de ver, el infierno, pues se ven en él varios diablos; uno de ellos sostiene una caldera, dentro de la que se ve la cabeza de un hombre, y por bajo de la que hay una hoguera; otro diablo arrastra á otro condenado por los cabellos para precipitarlo en los abismos eternos, etc. etc. La tradicion del pais refiere que este bajo relieve fué mandado ejecutar por don Pelayo, en memoria de la muerte del traidor Opas; á quien , como ya hemos dicho, suponen arrebatado por los demonios en el momento de empezar la batalla de Covadonga. El interior de esta iglesia ofrece poco de particular, pues está renovada y blanqueada hace poco tiempo: solo merecen aiencion, un gran bajo relieve moderno situado en lo alto del retablo mayor y que representa la batalla de Covadonga, y los sepulcros vacios de Pelayo y Gaudiosa. Son estos enteramente iguales, el primero al lado del Evangelio y el segundo al de la Epístola.
En los primeros tiempos estaba uno y otro lucillo fuera de la iglesia, segun costumbre antigua; pero en el siglo XVII el de Pelayo estaba ya dentro por haber alargado el templo, y quedar contenido entre su recinto. Llamábase entonces este sepulcro Cuerpo-Santo , aunque ya estaba vacio. El lucillo de la reina permanecia en aquella epoca en las afueras, «vacio y sin cubierta» como dice Carballo. A pocos pasos de la iglesia de Santa Eulalia y en un sitio llamado el Cueto, habia una modesta casa de campo, solar y pertenencia de la familia del mismo nombre, de la que se descubren aun los cimientos y escombros en un pequeño campo rodeado de árboles, En ella solia residir don Pelayo, y alli le sorprendió la última enfermedad en 737 , siendo sepultado en la inmediata iglesia de Santa Eulalia, como nos refieren todas nuestras historias antiguas y modernas. Antes que Pelayo, habia sido sepultada en la misma, su esposa doña Gaudiosa. De esta reina ignoraríamos el nombre y la existencia, á no revelarnos uno y otro el cronicon de Alfonso el Maguo. Su nombre lo interpretan algunos por Agradable á Dios.
La iglesia de Abamia sirvió de refugio á varios monges de San Benito que á ella se acogieron en la época de la irrupcion agarena, y que fundaron alli un monasterio en 737. En 802 se lee de nuevo el nombre del monasterio de Abelanice en la crónica de Albelda, pues en él fué encerrado por algunos meses el rey don Alfonso el Casto , cuando en el año onceno de su reinado se vió despojado de la corona por los magnates de Asturias, rebelados contra .él por sus alianzas y tratados con Carlo-Magno.
sábado, 3 de enero de 2009
RECUERDOS DE UN VIAJE POR ESPAÑA

De Cangas de Onis hay dos leguas cortas á Covadonga, y el camino real abierto por el gran Cárlos III es en estremo agradable, pues va siempre á las orillas del Güeña, que son muy amenas. A la media legua de la referida villa se reune este rio al Deva ó Dina, tan nombrado en nuestras historias, y cuya ribera no se abandona hasta llegar al célebre santuario objeto de nuestro viage. Habríamos ya recorrido, la mitad de la distancia entre Cangas y Covadonga, ó sea una legua, cuando encontramos el pequeño lugar de Soto, que nada ofrece de particular mas que un antiguo palacio que pertenece á la familia del mismo nombre, que ostenta un robusto torreon en el cual, segun las tradiciones, posó repetidas veces el rey Pela- yo durante sus espediciones guerreras. A muy pocos pasos está el Campo de la Jura, lugar donde algunos días despues de la batalla, se reunieron los nuevos vasallos del nuevo rey para pronunciar el solemne juramento de fidelidad y pleito homenage, y Pelayo prometió guardar las sábias leyes godas del Fuero Juzgo, y hacer continua guerra á los enemigos de la patria. Para perpetuar la memoria de este hecho, los jueces del concejo de Cangas de Onis tenian costumbre, hasta hace poco, de ir á tomar posesion de la vara de justicia al Campo de la Jura. Despues de Soto se encuentra la Riera en donde está la casa ó palacio en que suele habitar el abad de Covadonga, y á muy pocos pasos, unas grandes rocas de granito que aseguran los aldeanos se pegaron al suelo porque los moros las querían arrojar contra los cristianos; pero es mas probable fuesen lanzadas por estos contra aquellos desde la cima del monte. Tambien muestran los cangueses unas rayas ó surcos profundos en un peñasco que aseguran ser el resbalon del caballo de Pelayo, á quien nunca llaman rey, sino infante, particularidad que ya notó el cronista Ambrosio Morales cuando de órden de Felipe II visitó á Covadonga. El valle por donde corren el Deva y el camino real, se va estrechando mas y mas á la salida de la Riera y muy cerca de Covadonga está un pequeño campo llamado de Repelayo, en el que los asturianos le detuvieron un momento en medio del combate en que ya eran vencedores , para alzar sobre el pavés, segun la usanza goda, y proclamar rey, a que hasta entonces no fuera sino caudillo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)